Hoy ha sido la premiere de El caballero oscuro, que se ha proyecto
en versión original subtitulada en el cine teatro Coliseum de Barcelona, a tres semanas vista antes de la fecha
oficial de estreno. A pesar de carecer de entrada y no tener previsto el
evento, en última instancia he conseguido no solo entrar, sino posicionarme entre
los primeros en hacerlo. He podido acceder al palco, donde nos han obsequiado
con palomitas y agua caracterizadas con el símbolo de Batman.
La banda sonora ha estado sonando
a todo volumen durante el transcurso de la premiere, mientras una señal de Batman se proyectaba en movimiento sobre
la fachada del cine barcelonés, que estaba cubierta por cartas del Joker. Cabe recordar que no es la
primera vez que Christian Bale pisa
Barcelona, teniendo en cuenta el rodaje de El
maquinista; la asistencia de celebridades locales también ha caracterizado
el evento, tales como Jaume Balagueró,
director catalán.
El motivo por el que ni siquiera
he considerado posicionarme en la valla, a pesar de la presencia de Christopher Nolan, Christian Bale, Aaron Eckhart
y Maggie Gyllenhaal, ha sido que no
había espacio en primera fila, y las medias tintas en cuanto a posicionamiento
se refiere no existen. He tomado como prioridad ver la película, y una vez
dentro, la proyección de como transcurría la premiere en el exterior,
incluyendo la llegada del reparto. Nolan,
en el interior del cine con el resto de elenco subido al escenario, ha
remarcado interrumpido por aplausos, las cifras de taquilla que estaba alcanzando
El caballero oscuro.
He visto desde la comodidad de la
butaca como Aaron Eckhart se hacía alguna
foto entre los fans, no siendo el caso de Christian
Bale, quien solo ha firmado con su característica petición constante de
nombre, en lo que supone a la práctica una ausencia total de rúbrica si no hay
dedicatoria. El hecho de no hacerse fotos ha reforzado psicológicamente mi
circunstancia de haber asistido solamente para disfrutar de la película, con
especial mención al ambiente que se ha apoderado de la situación.
Dado que todo ha surgido de
improvisto y solo llevaba mi móvil, las fotos que he podido sacar son de baja
calidad, aunque queden como recuerdo. Han sido escasas las ocasiones que
recuerdo tanta pasión entre el público, habiendo aplaudido en escenas concretas
dignas de ello, pero sin dejar de mostrar un ápice de respeto al cine en un
solo instante. Es curioso amanecer contando de nuevo los días que quedan para el
estreno y encontrarme al anochecer habiendo visto la película antes que nadie.
Esta ciudad se merece un criminal de más categoría.