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viernes, 22 de enero de 2016

Jeremy Irons


Jeremy Irons ha aterrizado en Barcelona para dar inicio a los ensayos del concierto que tendrá lugar mañana en el Liceo, siendo esta la primera vez que el actor británico pisa el gran teatro. Interpretará el rol del conde de Egmont, en sustitución de John Malkovich, quien ha tenido que cancelar su participación en el proyecto por motivos profesionales. Bajo el título de Beethoven y Irons, el evento supone una propuesta innovadora de la orquesta de la academia de Viena, dirigida por Martin Haselbök. Los pasajes de Egmont que Ludwig incluyó en su obra inspirada en la tragedia clásica de Goethe serán recitados por Irons en traducción de Christopher Hampton, guionista ganador de un Óscar por la adaptación de la película Las amistades peligrosas; el programa se completa con otras dos obras de Beethoven.


Tras participar en numerosas producciones londinenses, su extensa trayectoria teatral incluye un premio Tony a mejor actor por The real thing, obra que supuso su debut en Broadway con Glenn Close en 1984. Su punto álgido como actor llegó con su Óscar en 1990 por El misterio Von Bulow, película por la cual también consiguió un globo de oro y donde repitió reparto con la actriz, habiendo realizado anteriormente La misión en 1986, junto a Robert de Niro. Ha sido galardonado con dos premios Emmy y rechazó el papel de Hannibal Lecter en El silencio de los corderos. En 1993 protagonizó La casa de los espíritus, ambiciosa adaptación de la novela de Isabel Allende, formando parte de un excepcional reparto donde trabajó con Antonio Banderas, Meryl Streep, Winona Ryder y nuevamente con Glenn Close. Su registro vocal es único, no es de extrañar pues que encarnara a Scar en El rey león y que incluso prestara su voz en un episodio de la serie Los Simpson.


En 1995 ejerce un rol antagonista como Simon Gruber en La jungla de cristal: la venganza, donde John McTiernan, director de Depredador, El último gran héroe y La jungla de cristal, retomó la dirección desde la primera parte, en la que Alan Rickman interpretó al hermano de Gruber, Hans. Es complejo decidirse entre ambas, dado que en esta ocasión la pareja formada por Bruce Willis y Samuel L. Jackson en un escenario de acción tal como Nueva York, realizando las pruebas de Simon a modo de falsa venganza por la muerte de su hermano pone las cosas difíciles. Si McTiernan pareció apropiarse de la novena sinfonía de Beethoven en su toma de contacto con John McClane, en esta entrega sucedió lo mismo con el tema When Johnny comes marching home.


Interpretó el papel de Aramis en El hombre de la máscara de hierro, uno de los tres mosqueteros, precisamente junto a su predecesor como orador en la sinfonía Egmont de Beethoven con los textos de Goethe: John Malkovich. Como villano su puesta en escena es impecable: repitió dicho rol en la adaptación a la gran pantalla del famoso juego de mesa Dragones y mazmorras en el año 2000 y en el remake de La máquina del tiempo. En la actualidad, sin embargo, su puesta en escena más relevante será como Alfred Pennyworth en Batman v Superman: el amanecer de la justicia, donde ambos personajes de DC cómics serán reunidos por primera vez en la historia del cine. Junto a ellos, harán acto de aparición Wonder woman y el resto de la formación. No todos los días se tiene en Barcelona a un actor británico del calibre y, nunca mejor dicho, la talla de Jeremy Irons.


Simon dice.

viernes, 28 de junio de 2013

Martín Piñol


En marco del ciclo de cine Phenomena, hoy han proyectado en el palacio de congresos Arma letal y Depredador. Antes de la doble sesión, se ha expuesto material promocional de cine, así como una colección de réplicas y material original usado en él. Precisamente, películas como Los cazafantasmas, La jungla de cristal, Alien: el octavo pasajero y Aliens: el regreso, han sido proyectadas anteriormente, donde fue todo un lujo poder volver a disfrutar de tales obras maestras en la gran pantalla.

Máscara usada en V de vendetta y material promocional de Matrix
Accesorios e indumentaria del agente Smith junto a conexión craneal usados en Matrix
Material promocional de La jungla de cristal
Material promocional de Alien: el octavo pasajero
Marco firmado usado en la tercera parte de Regreso al futuro
Material promocional de Los cazafantasmas
Réplica de la trampa y parche de Peter Venkman usado en Los cazafantasmas
Material promocional de Arma letal
Material promocional de Depredador
No obstante, la sorpresa de la noche ha sido encontrarse sentado a unas escasas butacas de mi posición a Martín Piñol, humorista catalán que además sirvió como apertura de una sesión anterior, donde se proyectó The wall, Cinema Paradiso y The Rocky horror picture show. En ella, no solo realizó un excelente monólogo a modo de introducción de la triple sesión del ciclo musical, sino que demostró una vez más con su sobresaliente auto-crítica cómica, que sabe reírse de él mismo como nadie.


Vida de gordo.

viernes, 15 de febrero de 2013

La jungla: un buen día para morir


John McClane siempre ha estado en el lugar y el momento equivocados, pero en esta ocasión y más que nunca, es él quien busca los problemas. El anti-héroe americano deja su terreno de juego habitual para dirigirse a Moscú, donde su hijo Jack, interpretado por Jai Courtney, está encarcelado como preso político. Dado el punto en el que se encuentra la saga, la idea es buena pero no ha sido aprovechada como se debería, a pesar del juego que podría haber dado en todos los aspectos tener a medio ejército ruso pisando los talones a los McClane, tal y como parece proponerse inicialmente. La trama, que resulta forzada, gira en torno a una conspiración política relacionada estrechamente con la guerra nuclear y aparentemente, da la sensación que para no reflejar el guión simple que se ha escrito para la película, se producen varios giros argumentales inexplicables. Como parte de la franquicia que forma y por lo tanto, dadas sus expectativas, puede situarse directamente en último lugar; sin embargo, como película de acción cumple con su propósito, aunque sin destacar ni innovar especialmente en ningún aspecto y resultar corta en duración.


Bruce Willis debería de haber sido sin duda el protagonista absoluto de la película al retomar el papel por quinta vez, pero la historia y las escenas de acción no parecen estar conducidas por él. Todo y que la aventura de padre e hijo es efectiva, parece la primera vez que el coprotagonista es la causa de todo lo que sucede, como si fuera mejor y superior en aptitudes y se le hubiera pasado el relevo por ello. A pesar de que pueda parecer el paso lógico, se está volviendo en el séptimo arte una fea costumbre introducir como elemento atractivo la descendencia de los protagonistas, sobre todo si hace sombra a quien debería de ser el personaje principal. Jack McClane cumple con el arquetipo de héroe de acción, y más tratándose de un espía, pero no tiene el carisma y apego necesarios, y por lo tanto, se le da demasiada relevancia pareciendo que todo gira en torno a él. Lo mismo sucede con los enemigos y el antagonista elegido para la ocasión, que todo y que mejora según transcurre la historia, no llama la atención y resulta lineal.


La película no muestra la mejor imagen de Rusia, pero lamentablemente este punto de vista se corresponde con la realidad y por lo tanto resulta acertado. Las escenas de acción están bien llevadas a cabo, aunque no destacan especialmente por su originalidad y la variedad de los escenarios donde suceden, salvo algún caso puntual como Chernóbil, que se vuelve interesante pero sufre una sobresaturación de efectos digitales y tiempo bala. En cuanto a la parte divertida característica del género perdido de acción-comedia, pueden resultar efectivos y lograr su objetivo algunos comentarios y conversaciones concretas, pero por lo general no llegan a la calidad esperada. Por otra parte hay puestas de escena que carecen de sentido o resultan vacías al no aportar nada a la historia, incluso pudiendo confundir acerca de la construcción de los personajes, cuya personalidad no ha sido bien ideada y estructurada.


Apenas hay continuidad y referencias notables respecto a la trilogía, salvo algún comentario genérico sin profundizar y es que, si un taxista ruso puede cantar New York de Frank Sinatra, y puede reproducirse si se presta atención el himno de la alegría de Beethoven, debería haber aparecido Holly Gennaro en la escena final, con la familia al completo reunida tal y como se puede llegar a prever con falsas esperanzas dadas las circunstancias. Mary Elizabeth Winstead repite como Lucy McClane, y a pesar de aparecer brevemente, se aprecia el interés de conectar al menos con la anterior entrega.


La banda sonora es compuesta por segunda vez por Marco Beltrami, pero si en La jungla 4.0 usaba con elegancia y respeto el tema original de La jungla de cristal de Michael Kamen, para esta ocasión no ha llamado la atención en este apartado. A pesar que es la primera vez que el protagonista pisa Europa y dada la temática, el score es lineal y por lo tanto, acorde a las escenas de acción. John Moore no ha tratado esta película con la importancia que debía, teniendo en cuenta la saga a la que pertenece y el nombre que tiene, conformando parte de la historia de una de las películas de acción por excelencia de la vieja escuela, a pesar de que la canción elegida para los créditos finales encaje para este cometido: Doom and gloom interpretada por The rolling stones.


Padre e hijo juntos en el infierno.