lunes, 11 de marzo de 2013

Santiago Segura alive in person


Santiago Segura ha ofrecido en Barts, antiguo Arteria, su show Alive in person; ha sido una actuación única en todos los aspectos porque solo ha habido una oportunidad para disfrutar de la sesión, y ha sido irrepetible. Curiosamente apenas ha tenido promoción en comparación a otros espectáculos de teatro, a pesar que en la propia sala se reconociera claramente al actor en material promocional, incluso desde el Paral·lel. Se desconocía qué iba a ocurrir esta noche en la función, la verdad es que la falta de información era todo un misterio y quizás ese ha sido el mejor reclamo, habiéndolo decidido hoy mismo.


En el vestíbulo había una mesa con papeletas donde se invitaba a formular una pregunta, aún no sabemos si quien nos ha cortado la entrada nos indicaba por donde teníamos que acceder a la platea o algo acerca de las mismas; en cualquiera de los casos y al ser culos inquietos, hemos ido directamente a sentarnos. Al ocupar las butacas, cual ha sido la sorpresa al ver entrar a Manel Fuentes, que una vez ha identificado el sitio que iba a ocupar, ha vuelto hacia el vestíbulo a tomarse un café. Ahí ha sido donde he podido ponerme a hablar tranquilamente con él, le he comentado que de saberlo me habría bajado de casa el libro Barcelona loves Bruce para que me lo firmara. De hecho en relación a ello he sacado a tema un amigo que aparece con las entradas en la mano, y que fue al primer concierto de Barcelona en 1981; Manel no fue pero se lo conoce a la perfección. Hemos comentado cuando abrieron puertas y el Boss aún seguía ensayando, y tuvieron que hacer salir a los fans de nuevo a la calle en plena frenesís, por supuesto mi socio estaba de los primeros. La charla con él ha amenizado lo que ocurría de fondo y es que mi queridísima compañera no había comprobado la cámara de fotos y no estaba la tarjeta de memoria, menos mal que siempre lleva otra. A todo esto y como dato curioso, el presentador, reportero (véase U2) y fan acérrimo de Bruce aparece haciendo de camarero en Torrente 2: misión en Marbella.


Una vez empieza la sesión y aparece Santiago Segura, queda clara su postura: ¿de qué va esto? No lo sé, pero habéis pagado por verme a mí y aquí estoy (dice el actor encima del escenario, donde solo hay una butaca con una mesa y una lámpara). Salvando las apariciones estelares que tan poco se sospechaban y alguna pequeña anécdota preconcebida, es más cierto de lo que parecía, y es que una vez más el público ejerce de pilar central de todo el desarrollo de la función, y en consecuencia aumenta el factor sorpresa al desconocer lo que este puede deparar. Empieza con referencias a personajes de actualidad y en base a ello se inicia la verdadera improvisación según la respuesta que reciba, y como inicio del espectáculo en sí mismo a ofrecer, luego deriva en pequeñas historias personales; intentaré destacar lo mejor. Espera que nadie se sienta estafado por el precio de la entrada, al fin y al cabo Carlos Latre cobra 40 € por función (hecho que repitió varias veces), y cuando fue a ver a Andreu Buenafuente y Berto vio que costaba 30 € siendo 2 personas, así que representando la mitad, ha decidido dejarlo justo en 15 €.


Respecto a su amistad con Guillermo del Toro y su salto a Hollywood, ha comentado las dificultades que tuvo en la escena de acción que interpreta en Blade II, y a su vez como al tener que hablar en vampírico, aprovechó para promocionarse y decir claramente Torrente 3. Fue increpado por el propio Guillermo pero apenas se podían contener la risa en la supuesta bronca, el caso es que si fue poco sutil en versión original, al doblarse a sí mismo en castellano menos. Ha aprovechado para indicar que el enfrentamiento lo ensayaba con el especialista y cuando llegaba Wesley Snipes, Santiago recibía golpes y daño de verdad. Caso parecido aunque poco comparable fue en el rodaje de El día de la bestia de Álex de la iglesia, con el codazo que recibe de su madre cuando está comiendo, Terele Pavez, del cual especificó que estaba particularmente preocupado porque a la actriz parecía importarle poco su integridad física. En cualquiera de los casos, todo el set de rodaje siempre se encontraba esperando a Blade, que solía llegar siempre una hora tarde, estando este de mientras en su caravana, con sus camareros y peluqueros personales. “¿Para qué lo segundo? Si tiene poco pelo y siempre lo lleva igual, así le va que ahora está en la cárcel por evadir al fisco.” También ha mencionado al gran Tony Leblanc, al cual se le ha dedicado un sentido aplauso; ha explicado que cuando le propuso aparecer en Torrente: el brazo tonto de la ley, este le espetó que como podía tratarse de una comedia si moría gente. Tenía un gran sentido del humor, en una revisión médica a la que acudió, donde los médicos le dijeron que estaba perfectamente, su hijo le comentó que a este paso iba a enterrarlos a todos, “Dios te oiga”. Ha citado también respecto a la película y sus apariciones estelares, las dificultades de rodar con Cañita Brava, dado que este siempre acababa mirando fijamente a la cámara mientras rodaban o se alzaba para enfocar la voz al micrófono que colgaba fuera de plano. Nadie dijo que el cine fuera fácil.


Volviendo a la función de teatro y destacando de nuevo que le gusta improvisar, ha remarcado echando de nuevo la pelota en el tejado del vecino, que no como a Andreu Buenafuente. Por lo visto en su obra surgió una anécdota de su perro en el jardín, que supuestamente era improvisada y no constaba en el guión, tal como se indicó. El caso es que comentando con un amigo la función y en concreto la improvisación, este le espetó que en la función que él vio también lo había dicho, y constatando que habían asistido en días diferentes se destapó el pastel. Rompiendo una flecha a su favor, imaginó que al ver efectivo el gag y gustar al público, aprovechó para incluirlo en posteriores ocasiones. Por constantes alusiones lo ha saludado cordialmente, especificando que estaba en la sala, de hecho su productora es quien se hace cargo actualmente de la misma: Barcelona arts on stage. Lo que más le gustó fue la idea de que el público pudiera interactuar con el artista formulando preguntas que se habían dejado previamente por escrito, y de ahí ha plagiado parte del formato del monologuista y presentador catalán.


Fue entonces cuando apareció para defender su honor y la combinación de ambos en el escenario fue explosiva, contando anécdotas sucedidas con sus fans. A destacar una de Buenafuente con un seguidor que le pidió foto y posaron, Santiago interrumpiendo dijo que se imaginaba lo que era y que a él también le había sucedido: “¿Perdona, quien hace la foto? Llevamos como quince segundos quietos cogidos esperando.”. Respuesta: “no lo sé”. La buena persona esperaba que alguno de los presentes en un ataque de buena voluntad y total altruismo, consiguiera una cámara y los fotografiara para mandársela a posteriori; mayor choque aún tratándose de hace años, cuando la tecnología no estaba tan a la orden del día. “Ningún problema, ya le dije que para otra ocasión quedábamos para irnos juntos a cogernos y contemplar el paisaje”. En otras situaciones por lo visto el fan no quedó contento con la firma, un alcohólico increpó a Buenafuente, echándole en cara que más bajo no podía caer, o una noche que Segura cenaba con José Mota y al segundo le pidieron un autógrafo, al contestar que no tenía bolígrafo la respuesta fue que entonces consiguiera uno; sin embargo otra anécdota única fue la de Santiago en la cola de un parque de atracciones, donde una persona hizo que se acercara para enseñarle su D.N.I., “José Luís Torrente”: ¿tú sabes lo que me has hecho? Como bien comentó el madrileño, podría haber sido peor y haber afectado a más gente si, por ejemplo, hubiera llamado al conocido personaje José Luís García. Justo estaban comentando elocuentemente este tipo de ataques inofensivos pero resultantes, cuando de repente un espectador de las primeras filas los fotografió con flash, “ahí, dejándonos ciegos, solo lo superas si pones el modo linterna, hazlo, por favor”. Andreu también es un recurrente en los cameos de Torrente, además siempre lo hace a modo de dominguero con su característico gorro, de hecho por su primera aparición recibió una caja de vino y un jamón, cosa por la cual se quejó al ver luego la recaudación.


Poco después se ha mencionado lo difícil que es el mundo del espectáculo y lo agradecida que es siempre una mano amiga, por ello se ha presentado a un conocido creyendo que se merecía la oportunidad: un trabajador que lleva toda la vida en el almacén de la publicación El jueves. Aún me encuentro incapaz de valorar si la finalidad de lo sucedido era realmente para que se cambiaran las tornas y reírse del público en vez del artista, o si realmente no hemos sido ninguno capaz de sintonizar con el tipo de humor que se ha presenciado. Las anécdotas se presentaban sin ningún tipo de orden y sentido, y a pesar de estar toda la sala en silencio, la puesta en escena no cesaba y seguía sin un aparente fin en el horizonte. Santiago permanecía a su lado ocupando impertérrito la butaca, parte del público finalmente ha empezado a reír quizás por el dantesco cuadro; cuesta discernir si hemos asistido curiosamente a un nuevo tipo de humor inteligente jamás visto antes, el caso es que ha sido necesario cortarle e interrumpirle para que acabara, “está aún un poco verde quizás”. Ha hecho acto de presencia Xavier Deltell, cómico catalán que aparece en Torrente 3: el protector y Torrente 4: lethal crisis. Por primera vez en una obra, ha realizado un tráiler en directo de su función para promocionarla, porque por lo visto anteriormente acabó debiendo dinero al teatro. Segura ha preguntado si iremos todos a verla cuando vuelva, la respuesta ha sido contundente mientras este fotografiaba a Deltell en plena actuación.


Santiago ha bajado al público para hablar con gente al azar, preguntando qué les estaba pareciendo el espectáculo y bromear si su ingenio se lo permitía, “con lo que me has dicho no se me ocurre nada gracioso que decir”. Ha aprovechado para saludar a Manel Fuentes, que casualmente estaba sentado delante de nosotros acompañado por parte del equipo técnico y de maquillaje del programa Tu cara me suena, el cual presenta. Todo y que lo ha nombrado después, al principio de la noche he notado que estaba presente en la sala por un comentario personalizado de su amiguete, diciendo que habíamos venido todos a pasarlo bien y que si hacía falta nos estábamos hasta la madrugada; luego rectificando ha dicho que no, que no es tan pesado como Bruce Springsteen y que no iba a estar más de tres horas siendo lunes y trabajando mañana el público. Conforme iba caminando se ha encontrado con el redactor de El jueves: “¿qué opinas de la actuación de tu empleado? ¿Qué te van a despedir? No hombre no, no seas tan catastrofista”. Ha habido un momento en el que se estaba metiendo entre filas, y ha sido tan descarada una cámara enfocándole, que se ha detenido a esperar que se hiciera mientras ponía cara cómica. También ha comentado la anécdota de cuando asistió al programa Más allá de la vida de Anne Germain, tal y como espetó después de permanecer escuchándola en silencio y atónito, le sabía mal porque no había acertado ni una; al increparle la producción al respecto, alegó que si le habían llamado a él, ya sabían a lo que se sometían. Cuando parecía que ya no podía haber más sorpresas con las apariciones estelares, anuncia que ha venido Eduard Punset, el cual de repente emerge con una bolsa de pan. Un momento, no es Punset, es Xavier Deltell de nuevo con una peluca y caracterizado: ¡pero Deltell! ¿Qué peluca es esa? ¿Te doy 50 € y te la compras en los chinos?


En cuanto a las respuestas de Santiago Segura a las preguntas que había formulado el público previamente por escrito, cito algunas de lo que considero fueron las mejores, aunque para mí la definitiva ha sido precisamente la última de la noche, que queda reservada para el desenlace:

-          ¿Puedes cantar algo de Elvis Presley como en Tu cara me suena?
-          Por supuesto que sí (canta un trozo de Love me tender y aplaudimos). Gracias, en realidad pone si voy de guay, pues claro que sí, ¿no ves que he obviado tu pregunta y he hecho lo que he querido?

-          ¿En qué estabas pensando cuando contrataste a Belén Esteban para Torrente?
-          Ni que hiciera falta pensar para trabajar con Belén Esteban.

-          ¿Por qué no te cortas el pelo?
-          Vamos a ver, ¿cuántos calvos hay así? Hay muchas personas con el pelo largo o alopecia, pero yo soy original. A ver cuántas veces sale esta pregunta o relacionadas, de hecho tal y como he publicado, si alguien decía en taquilla “los calvos con melena son feos” conseguía entrada de forma gratuita, ¿alguien lo ha hecho? (se produce un silencio en la sala, aunque parecía haber movimiento en el palco superior, donde nos damos cuenta que está Buenafuente).

-          ¿Se rodará Torrente 5 en Barcelona?
-          Pues claro que sí (respuesta contundente, veremos qué pasa).

-          ¿Quieres sexo?
-          Madre mía como está la gente de necesitada.

-          ¿Habrá una precuela de Torrente?
-          Esta es nueva.

-          ¿Me he de sentir culpable si frío un huevo?
-          Hay uno aquí en las primeras filas del público que ríe y la mujer le golpea con el codo, como diciendo “¡ha salido la tuya!”, así que ya sabemos quién ha escrito esta. Vamos a ver (mirando a la persona en cuestión), si aún no es un pollo, no te has de sentir culpable.

-          ¿Aparecerá Maradona en Torrente 5?
-          Como vuelan los rumores.

-          Me gustan las setas alucinógenas.
-          Esto no es una pregunta pero ahora entiendo todo lo que está sucediendo con el público esta noche.

-          ¿Nos hacemos unas pajillas?
-          ¡Este es el mismo de antes!

Ha dicho que cuando finalizara la función después de leer todas las papeletas, para celebrar el buen ambiente que se había creado, se haría foto con todos los asistentes. A pesar de dudar un poco de ambas, ha agradecido el hecho de que no todo el mundo haya escrito una pregunta, para poder contestar a todas y cada una de ellas pudiéndose recrear. Ha hecho salir de nuevo a Xavier Deltell y al, por el momento, trabajador de El jueves, y los ha fotografiado juntos delante de toda la audiencia, anunciando para su sorpresa que toda la recaudación de la noche estaba destinada a ellos. Ha sido entonces cuando Santiago ha bajado del escenario para que el público accediera a él, formándose una cola a la cual nos hemos añadido. Con él se encontraban los afortunados homenajeados de la recaudación cuando ha aparecido Buenafuente en el escenario y se ha asomado, “pensaba que no lo ibas a hacer”, el público ha llamado su atención para que se uniera y este ha huido corriendo cómicamente pero lo hemos interceptado. Le he dicho que se comportara porque había dejado de esperar en la cola de Segura por él, a lo que me ha contestado que tenía buen criterio, también le he dicho que al relatar las anécdotas con los fans, me había motivado a hacerme foto con él. Luego de hacerme la instantánea con Santiago, que se ha comportado de forma excelente dedicando una total atención hasta el desenlace, he hablado con Deltell. Comentábamos que en la tercera parte de Torrente, la escena donde es golpeado con el martillo, a pesar de ser de goma crea un efecto único; en relación a ello me ha dicho que el rodaje de Torrente 5 empieza este verano y que por lo visto es la última. Le he resaltado su gran imitación de Punset, de la cual me ha dicho que es lo único que sabe hacer bien; ha resultado ser, a parte de un gran cómico, una bellísima y humilde persona: solo hay que ver la foto.


¿Dios existe? Sí, soy yo, estoy aquí y en Splash! a la vez.

domingo, 10 de marzo de 2013

Que Dios nos pille confesados


Dani Mateo interpreta en la sala Pepe Rubianes del teatre club Capitol su obra Que Dios nos pille confesados. Como el propio nombre sugiere, la religión se convierte en el eje principal del monólogo, del cual derivan tanto noticias de actualidad como la inminente preparación para el apocalipsis. El colaborador habitual del gran Wyoming, ejerce su profecía elocuentemente para legar su sabiduría acerca de la praxis integral de todas las religiones, así como el dogma a seguir para evitar el infierno, en caso de que exista. En dos intensas e instructivas horas, realiza un recorrido de iluminación ejemplar para la óptima redención del público, cuyas vidas son absortas por los siete pecados capitales. La ironía y el cinismo vuelven a ser poderosos aliados del cómico, enfocados hacia un único propósito: con nuestra eterna gratitud y sin edulcorar la temática de tan diseccionada realidad, poder conducirnos en su desenlace a la salvación.


La única iglesia que ilumina es la que arde.

sábado, 2 de marzo de 2013

Santi Millán live!


Santi Millán ofrece en la sala Pepe Rubianes del teatre club Capitol su show Live!, con el que trata temas tan polémicos y diversificados como el sexo, las drogas y el rock ‘n’ roll. Introduciéndose con la interpretación de un tema propio compuesto en base a la situación actual para la ocasión, y con la colaboración especial de Javier Sancho, se propone abordar estos mundos con la total interactuación del público. Es tal el entretenimiento, que la duración de una hora y media se hace corta.


Es para todas las edades, a pesar de que no se produzca tabú de ningún tipo, de hecho la comedia del propio show reside en la perfecta combinación de la elección de la temática y la forma de tratarla. Sin lugar a dudas estas características han de estar presentes en un monólogo de este tipo, pero en este caso resalta la espontaneidad e ingenio del artista, aptitudes y cualidades que demuestra con creces a la hora de establecer contacto con el público. Quizás en ello reside siempre el punto fuerte, porque la base es siempre la misma pero no los espectadores, y por lo tanto se desconoce que pueden deparar. A pesar de ello el mundo del teatro es diferente al de la música, y quizás por ello no estamos acostumbrados a que el artista salga fuera de la sala a conversar con los asistentes que le están esperando. De hecho los propios miembros de seguridad al percatarse de ello, informan de la situación y avisan. Toda una muestra de humildad, y de deseo de potenciar con naturalidad y sinceridad precisamente el difícil producto que venden: humor y empatía.


Los fans de U2 siempre le recordaremos por la entrevista que le hizo a Bono, todo un duelo de pura carisma. A pesar de que la relación con artistas internacionales siempre tenga que ser más preparada, visto lo visto no es de extrañar su intervención en la modificación del inicio de la letra de Vertigo, en uno de los conciertos de Chicago de 2005.


Uno, dos, tres, quince!

viernes, 15 de febrero de 2013

La jungla: un buen día para morir


John McClane siempre ha estado en el lugar y el momento equivocados, pero en esta ocasión y más que nunca, es él quien busca los problemas. El anti-héroe americano deja su terreno de juego habitual para dirigirse a Moscú, donde su hijo Jack, interpretado por Jai Courtney, está encarcelado como preso político. Dado el punto en el que se encuentra la saga, la idea es buena pero no ha sido aprovechada como se debería, a pesar del juego que podría haber dado en todos los aspectos tener a medio ejército ruso pisando los talones a los McClane, tal y como parece proponerse inicialmente. La trama, que resulta forzada, gira en torno a una conspiración política relacionada estrechamente con la guerra nuclear y aparentemente, da la sensación que para no reflejar el guión simple que se ha escrito para la película, se producen varios giros argumentales inexplicables. Como parte de la franquicia que forma y por lo tanto, dadas sus expectativas, puede situarse directamente en último lugar; sin embargo, como película de acción cumple con su propósito, aunque sin destacar ni innovar especialmente en ningún aspecto y resultar corta en duración.


Bruce Willis debería de haber sido sin duda el protagonista absoluto de la película al retomar el papel por quinta vez, pero la historia y las escenas de acción no parecen estar conducidas por él. Todo y que la aventura de padre e hijo es efectiva, parece la primera vez que el coprotagonista es la causa de todo lo que sucede, como si fuera mejor y superior en aptitudes y se le hubiera pasado el relevo por ello. A pesar de que pueda parecer el paso lógico, se está volviendo en el séptimo arte una fea costumbre introducir como elemento atractivo la descendencia de los protagonistas, sobre todo si hace sombra a quien debería de ser el personaje principal. Jack McClane cumple con el arquetipo de héroe de acción, y más tratándose de un espía, pero no tiene el carisma y apego necesarios, y por lo tanto, se le da demasiada relevancia pareciendo que todo gira en torno a él. Lo mismo sucede con los enemigos y el antagonista elegido para la ocasión, que todo y que mejora según transcurre la historia, no llama la atención y resulta lineal.


La película no muestra la mejor imagen de Rusia, pero lamentablemente este punto de vista se corresponde con la realidad y por lo tanto resulta acertado. Las escenas de acción están bien llevadas a cabo, aunque no destacan especialmente por su originalidad y la variedad de los escenarios donde suceden, salvo algún caso puntual como Chernóbil, que se vuelve interesante pero sufre una sobresaturación de efectos digitales y tiempo bala. En cuanto a la parte divertida característica del género perdido de acción-comedia, pueden resultar efectivos y lograr su objetivo algunos comentarios y conversaciones concretas, pero por lo general no llegan a la calidad esperada. Por otra parte hay puestas de escena que carecen de sentido o resultan vacías al no aportar nada a la historia, incluso pudiendo confundir acerca de la construcción de los personajes, cuya personalidad no ha sido bien ideada y estructurada.


Apenas hay continuidad y referencias notables respecto a la trilogía, salvo algún comentario genérico sin profundizar y es que, si un taxista ruso puede cantar New York de Frank Sinatra, y puede reproducirse si se presta atención el himno de la alegría de Beethoven, debería haber aparecido Holly Gennaro en la escena final, con la familia al completo reunida tal y como se puede llegar a prever con falsas esperanzas dadas las circunstancias. Mary Elizabeth Winstead repite como Lucy McClane, y a pesar de aparecer brevemente, se aprecia el interés de conectar al menos con la anterior entrega.


La banda sonora es compuesta por segunda vez por Marco Beltrami, pero si en La jungla 4.0 usaba con elegancia y respeto el tema original de La jungla de cristal de Michael Kamen, para esta ocasión no ha llamado la atención en este apartado. A pesar que es la primera vez que el protagonista pisa Europa y dada la temática, el score es lineal y por lo tanto, acorde a las escenas de acción. John Moore no ha tratado esta película con la importancia que debía, teniendo en cuenta la saga a la que pertenece y el nombre que tiene, conformando parte de la historia de una de las películas de acción por excelencia de la vieja escuela, a pesar de que la canción elegida para los créditos finales encaje para este cometido: Doom and gloom interpretada por The rolling stones.


Padre e hijo juntos en el infierno.

viernes, 1 de febrero de 2013

Hitchcock


El hogar de Ed Gein da inicio a esta adaptación del libro Alfred Hitchcock and the making of Psycho, donde el maestro del suspense da la bienvenida a los espectadores a la historia de lo que supuso el laborioso cometido de llevar a cabo la más representativa película del cineasta: Psicosis. Si bien los atroces asesinatos descubiertos provocaron un gran revuelo y agitación social, también inspiraron nuevas ideas para la ficción y atrajeron nuevos intereses, a pesar del inicial rechazo general. La diversión estaba servida por primera vez en su forma más transgresora y lamentablemente, por ello nadie apostaba por su éxito, hecho que conllevó a que la sorpresa posterior la hiciera aún más grande si cabe.


Anthony Hopkins, como es de costumbre, realiza una excelente interpretación del director, dentro de un reparto de casting de lo más acertado y personalizado para la ocasión. Helen Mirren realiza el papel de Alma Reville, la esposa de Alfred Hitchcock, que lo acompaña conformando una perfecta pareja, cuyas desavenencias personales y sentimentales toman gran parte del protagonismo de la película, quizás incluso dedicando más tiempo de lo convenido en este aspecto; en cualquier caso, a pesar de lo que se busque con esta película, no hay que olvidar que está basada en el libro y no en los hechos en sí. Scarlett Johansson, a pesar de parecer que no encajaría de ninguna de las formas en el papel de Janet Leight, aprueba con nota dados sus rasgos similares a los del canon de belleza de la época una vez caracterizada, al igual que Jessica Biel de Vera Miles; merece mención especial James D’Arcy de Anthony Perkins, cuyo parecido y actuación salta a la vista con nota acabando de perfeccionar el plantel original de Psicosis junto a las dos actrices. Michael Wincott juega el rol de Ed Gein, cuya aparición recurrente de villano como actor se agradece una vez más, apareciendo en los sueños y visiones del cineasta, como si de una revelación se tratase dando forma a los pasos a seguir, y sirviendo como excusa para adentrarse en la mente del director, y así poder enlazar las decisiones que toma en base a sus sentimientos.


Las dificultades a la hora de realizar lo que iba a ser en principio su última película, que tuvo que ser financiada por el propio matrimonio a riesgo de perder sus bienes y arruinarse, se centraban principalmente en el desentendimiento y desaprobación de la misma por parte de los estudios y la prensa especializada. Paramount pictures se iba a dedicar exclusivamente a distribuirla, por lo que el interés en su éxito era ínfimo, y a su vez la censura solo entorpecía la realización, a pesar de que el desagradable rechazo inicial por según qué temáticas solo fuera precedido por su posterior y permanente interés. De esta difícil forma de producción tan individualista, el fruto conseguido no fue el esperado, y se tuvo que trabajar de nuevo con el material final para rehacer la película, esta vez de forma satisfactoria con un estreno promocional de lo más escenificado.


Esta adaptación de la novela Psicosis fue motivada por la necesidad de Hitchcock de romper consigo mismo y de todo cuanto había hecho, y de volver a hacer lo que realmente quería como en sus inicios, a pesar del respaldo y facilidades que habría recibido de seguir por el mismo camino, en vez de innovar con el riesgo excesivo que ello conllevaba. Dada la fuerte personalidad del característico director y las peculiaridades del rodaje, donde quizás se echan en falta más curiosidades, la película tiene un acertado toque de humor ácido.


Respecto a la banda sonora, Danny Elfman no tiene posibilidad en esta ocasión de destacar especialmente, a excepción de créditos tanto iniciales como finales y en alguna escena concreta. En cualquiera de los casos siempre es una elección acertada, teniendo en cuenta como acompaña e introduce con sus composiciones a la historia a exponer, como si de la narración de un cuento se tratase.


El público debe sufrir tanto como sea posible.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Richard LeParmentier


Hoy hemos conocido a Richard LeParmentier, almirante Motti en Star wars, episodio IV: una nueva esperanza, que se ha dejado caer en la tienda Cosmic de Barcelona, gracias a la colaboración de The new force, The astromech collection, Planeta cómic y Star wars spanish stuff. También aparece en Octopussy, Superman II y ¿Quién engañó a Roger Rabbit?.



No obstante su aparición más estelar es en La guerra de las galaxias, por una escena que según comentaba el propio actor in situ, está catalogada en ciertos listados como de las mejores y no es de extrañar por lo emblemática que resulta y lo famosa que acaba siendo la frase que da punto y final a la discusión que se mantiene.

Su carencia de fe resulta molesta
La verdad es que al llegar la situación era cuanto menos cómica: el actor tenía el móvil sin batería y se había olvidado el cargador, por lo que el personal de la tienda nos preguntaba, para su poca suerte, si alguno de los presentes teníamos alguno disponible. “Volvamos a los negocios”, entonces dijo.

Tras estrecharle la mano y preguntarle como estaba, le di tres cartones que se habían hecho especialmente para la ocasión a modo conmemorativo, dos para unos amigos y el otro para mí. Al pedirle que me los dedicara, dijo que Antonio, para quien era uno de ellos, era el nombre completo que se le dio al personaje posteriormente, dado que cuando quieren profundizar en el universo las biografías e información de sus personajes se extienden notablemente. Almirante Conan Antonio Motti.

Le pregunté si estaba cansado de que le asociaran con esa escena y de que todo el mundo le hiciera la misma fácil broma de hacer que le ahogaban, a la que por supuesto yo tampoco me pude resistir, y dijo que en absoluto, que estaba muy orgulloso de poder haber sido partícipe de ella. De hecho es la primera vez que Darth Vader asfixia a alguien usando la fuerza y él fue total protagonista de esa acción.

Aparte de las fotos que me hice con él también me firmó una instantánea del gran momento en la película, donde aparte de su opresor también aparece uno de los grandes: Peter Cushing. Especificándole que como dedicatoria me pusiera “larga vida al imperio”, como ya vi que solía hacer, le volví a repetir que era una gran escena y momento para protagonizar que había sido referenciado y parodiado a más no poder, y que en su pequeño gran momento de gloria hacía gala de una gran interpretación por la que se merecía un Óscar mucho más que quienes sí lo han ganado por largometrajes enteros. Y es que a modo de ejemplo, si Sandra Bullock puede, todos pueden. Me contesto cómicamente mirando hacia sus propias fotos y merchandising, así como bustos y figuras, que si le había visto bien, que qué expresión, que agonía y que interpretación. La verdad es que sí.

De lo más afable, simpático y atento, me alegró saber que George Lucas a pesar de no haber dado mucha información a algunos de los actores secundarios a la hora de realizar su papel, y de no tratarse de una gran suma a ganar por ello, les daba total poder, derecho de autor y copyright sobre los personajes que interpretaban, lo que les permitía vivir de ellos el resto de sus vidas.


Como despedida, simplemente le he deseado que acabe de disfrutar su estancia en Barcelona, porque por lo que comentaba, el desayuno que se había tomado ya le había aprovechado y es que al menos, nuestra gastronomía sigue siendo algo a destacar.







  
Que la fuerza te acompañe.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Skyfall


Parecía que jamás iba a llegar la siguiente entrega por cuestiones del estudio y de su producción, pero cuando lo ha hecho ha sido curiosamente a modo conmemorativo del 50 aniversario del agente secreto británico por excelencia. Y es que, a pesar de ser un personaje que sigue permaneciendo fresco e innovador gracias al nuevo rumbo y a Daniel Craig, Agente 007 contra el Dr. No ya data de 1962. Con esta son un total de 23 películas y cinco más los actores que han interpretado al personaje: Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton y Pierce Brosnan. Son míticos pues los ingredientes que han despertado la expectación y magia de cada película tales como las chicas Bond, los gadgets de Q, los automóviles y como punto final el tema principal de los créditos, que en esta ocasión ha contado majestuosamente con Adele.


Todo y que en las dos anteriores entregas Q no hace acto de aparición, a pesar del uso de dispositivos de alta tecnología desarrollados por la subdivisión de I+D del MI6, para Skyfall el personaje regresa con la nueva cara del actor Ben Wishaw; otra nueva incorporación al casting es la de Ralph Fiennes, cuya presencia en una película siempre se agradece. La voz de la experiencia da paso a la impetuosidad de la sangre joven, con un total control y habilidad de la tecnología y herramientas informáticas actuales como medios principales; con un gran sentido de la auto-crítica con carácter rompedor de lo establecido, al igual que sucede con el ya extinto mezclado, no agitado, Martini con Vodka, la ayuda y soporte de Q adopta también un tono actual de realismo. Para esta ocasión es la compañía femenina la que brilla por su ausencia, a diferencia precisamente del resto de la saga, siendo contadas las apariciones y tratadas de forma directa según su cometido sin desarrollo alguno. El juego hábil que se produce con estos elementos es curiosamente lo más significativo a nivel de la importancia que reside en los pequeños detalles, en cuanto a seña de identidad de la nueva estética.


Si Quantum of solace es, por primera vez en una entrega, secuela directa dada su perfecta continuidad respecto a Casino Royale, esta vigésima tercera parte supone nuevamente un punto aparte. Esta característica no solo viene dada por la ausencia de referencias a las dos anteriores, sino por el pequeño gran detalle de la ausencia de Mr. White, personaje en las sombras que ha servido de perfecta cohesión en la trama. Como punto de partida que resulta constante a posterior, la pérdida de facultades del agente doble 0 conforma lo que parece ser desde un inicio el punto final de la saga, suponiendo estas condiciones un reto para el desarrollo de la misión y la validez de su estado, al tener que demostrar nuevamente desde cero sus aptitudes y valía. Las grandes conspiraciones y organizaciones pasan página al centrar la atención de la historia en un terrorista que inspira el temor más primario dada su naturaleza, y cuyos propósitos van más allá de lo inimaginable, siendo sus motivos totalmente personales y viscerales, a pesar de parecer lo contrario en un principio.


Silva, el personaje interpretado por Javier Bardem, da mucho juego a la película, a pesar de estar sobreactuado; recuerda en ocasiones, aunque las comparaciones sean odiosas, a otros personajes de licencias ajenas. En cualquiera de los casos, la puesta en escena es notable y la propuesta presentada como ex agente extralimitado en sus funciones y traicionado por M, papel el cual Judi Dench toma por séptima vez, en consecuencia es excelente. El paralelismo con el propio Bond es evidente porque este podría haber sufrido el mismo destino que su antagonista, compartiendo así el camino de modo opuesto como ratas adaptadas para sobrevivir, como propone la trama; esta siempre es la perfecta definición de la relación del supuesto héroe con su Némesis. Está desaprovechado en cuanto a las confrontaciones con 007 se trata, que no van más allá de escasos careos y enfrentamientos verbales, cuando habría sido realmente emocionante una lucha entre dos agentes cuya época dorada no es más que un mero recuerdo y el sentimiento que les domina es el de una ira provocada por su sentimiento de traición. Acertado el hecho de estar desfigurado, como característica final a resaltar de villano de la saga en este caso, haciéndolo único e incluso pudiéndose tomar como referencia.


El desenlace de la película es sorprendente, no solo por sus acontecimientos sino por las referencias del universo James Bond y la introspección de la historia e origen del personaje junto a la forma de enlazar elegantemente con las bases que han cimentado todas sus entregas; como único punto negativo la pérdida de ritmo en este tramo de tiempo. Siendo casi una labor imposible decidir cuál es la mejor de todas, lo que es seguro es afirmar que esta entrega vuelve a cumplir los requisitos de introducción e innovación de Casino Royale, habiendo sido Quantum of solace un perfecto interludio.


My name is Bond, James Bond.