sábado, 12 de octubre de 2013

El diario de Adán y Eva


Hoy hemos asistido en el teatro Condal a la renovada versión del clásico de Mark Twain: El diario de Adán y Eva. Si bien podría tomarse como tragicomedia, no está perfectamente contrastada solo en ese punto, pasando de la sencillez y lo visual a la reflexión y exposición más compleja y profunda del sentimiento humano. Conmueve ver a un actor como Fernando Guillén Cuervo llorar a lágrima viva encima del escenario por la pérdida de un ser querido, quizás incluso resultando injusto a la hora de valorar a Ana Milán, al no poder destacar más en su interpretación dado su rol. La función alterna entre el Edén y una entrevista en la emisora de radio, siendo el invitado quien se lleva toda la atención; en cualquier caso, se logra una completa química difícil de conseguir. Es una historia sencilla pero no simple y triste pero no trágica. Requiere de una gran atención para no perder un ápice de lo expuesto, pero a su vez se logra transmitir con plenitud todo acerca del sentimiento eternamente tratado en todo arte.


Lo amo simplemente porque es mío.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Rush


No es la primera vez que Ron Howard dirige una película basada en hechos reales, solo hay que ver las excelentes Una mente maravillosa y Cinderella man, y para esta ocasión la calidad también ha estado a la altura de las expectativas. A resaltar que la temática o ámbito que se abarca, a pesar de ser un eje importante de la historia a narrar e incluso conformando la base principal, no es decisivo si las formas de explicar una historia personal son las correctas. En otras palabras, se pueden apreciar perfectamente los sentimientos de los personajes aunque no gusten las matemáticas, el boxeo o la Fórmula 1, como en este caso. Se trata por encima de todo de historias humanas, y ahí está la clave, disponer lo circunstancial en segundo plano y resaltar las personalidades, sueños, conflictos y dilemas a los que se enfrentan, tanto a nivel moral como ético. Conseguido de nuevo.


Rush muestra en la gran pantalla con astucia la rivalidad que tuvieron el austríaco Niki Lauda y el inglés James Hunt, ambos corredores de Fórmula 1. Niki era comedido, calculador y disciplinado, totalmente contrario y en perfecto contraste con el británico, desmedido, visceral y desenfrenado, válgase la redundancia. Aún así, a pesar de concebirse mutuamente desde un inicio como perfectos enemigos, prosperaron conjuntamente uno gracias al otro para poder sacar lo mejor de ellos mismos, una rivalidad convertida en inspiración y motivación.



En la trama releva mucha importancia por motivos obvios el accidente de Lauda de 1976 en Nürburgring, de hecho la primera escena transcurre allí y el eslogan del poster promocional de la película suscita el mismo interés. Puede parecer por ello una historia trágica, pero se juega hábilmente con diversas situaciones, que sin volverse totalmente cómicas, resultan entretenidas y divertidas, sin llegar a estropear el fin de lo que se quiere transmitir. A pesar de las circunstancias, se muestra el mejor fondo posible, con una alta fidelidad de los hechos y del contexto histórico, alternando incluso con escenas reales.


El actor catalán de origen alemán Daniel Brühl protagoniza el papel de Niki Lauda, rol que dado su origen lleva a cabo con gran realismo, siendo además caracterizado para acercarse al conocido corredor. Chris Hemsworth a su vez hace de James Hunt, conformando un casting acertado dado su parecido pero quizás con menos tablas a nivel de interpretación como Brühl dado su personaje, que básicamente se muestra como un adicto a las mujeres y la fiesta, con todas sus consecuencias. Es Niki quien tuvo el accidente que le desfiguró parcialmente la cara y prácticamente le cuesta la vida, y después de estar hospitalizado volvió para correr y ser campeón de nuevo. Esta situación le da más oportunidad de resaltar como actor, aunque el conjunto de los dos campeones de Fórmula 1 resulta efectivo, recayendo el peso en ambos.



En segundo plano Olivia Wilde interpreta a la esposa de Hunt, aunque como dicho matrimonio dura poco su presencia es mera anécdota; a su vez, Alexandra Maria Lara destaca más como esposa de Lauda, no solo por su característica relación sino por su ayuda en los momentos más difíciles. Como siempre, la tragedia da más juego que la diversión de cara a la interpretación, y en este caso no es la excepción que confirma la regla. Aún así, en absoluto se trata de un drama.



La banda sonora está a cargo de Hans Zimmer, que quizás para esta ocasión solo toma protagonismo en los momentos cruciales tanto a nivel de los personajes como de las escenas de carreras en los circuitos. En cualquier caso y como siempre, vuelve a realizar un score excelente y crea de nuevo momentos épicos, más cuando se es consciente de que los hechos narrados sucedieron de verdad. Emocionante.


Precisamente estuve con Daniel Brühl este mismo año para Sant Jordi, donde me firmó su libro Un día a Barcelona. Todo un lujo estar con tal actor, que se mostró realmente amable y atento con los presentes.




Todo les condujo a ese instante.

martes, 17 de septiembre de 2013

Kris Kristofferson


¿Quién es este gentil caballero que me acompaña hasta la puerta? En realidad mi posición suele ser la contraria, no como en este caso; se trata de Kris Kristofferson, músico consolidado y actor en películas tales como el remake de Tim Burton de El planeta de los simios, Payback y la trilogía de Blade. Hoy tenía concierto en Barts, pero cuando ha salido del vehículo para entrar en el recinto, ha dejado ligeramente claro con un movimiento de dedo que no iba a atender a nadie (el índice en señal de negación, no el del medio).


En cualquier caso ha habido movimiento de los asistentes, y cuando me he querido dar cuenta, me he visto solo y el actor ha avanzado hacia mi posición escoltado. Me he puesto a caminar, al interponerme entre él y la puerta, y ha acabado justo detrás de mí junto a los miembros de seguridad, a los que yo estaba explicando que yo no me había dirigido hacia ellos, sino ellos hacia mí. No obstante he seguido intentando conseguir la foto por lo que mi paso era lento, y no he podido evitar girarme constantemente para observar cómo me miraba fijamente a los ojos. Tampoco considero que haya obstruido su paso, de hecho se podría decir que lo he escoltado hasta la puerta, no todos los días te persigue Kris Kristofferson.


Cuando los roles se intercambian.

sábado, 20 de julio de 2013

Yes, we Spain is different


Carlos Latre es sin lugar a dudas el mejor imitador nacional que existe, y si algo resulta más increíble que la cantidad de personajes que llegan a aparecer encima del escenario, es la actualización constante que ha sufrido la obra según las circunstancias, sin que esta se note forzada. La política y actualidad están a la orden del día, con la sátira siempre presente; a su vez, tiene una parte musical considerable, hecho que confirma que las dotes de imitación e interpretación del actor van más allá. No es de extrañar que haya formado en dos ocasiones, conformando a mi juicio el mejor miembro, parte del jurado del programa Tu cara me suena.


En el mundo del cine también ha hecho sus pequeñas aportaciones: como actor aparece en Torrente 3: el protector, y ha doblado al mismísimo Garfield, todo y que el listón estaba totalmente inalcanzable con la voz en versión original del excepcional Bill Murray. Le he preguntado si alguna vez había intentado imitarse a sí mismo, es decir sobreactuar, me ha dicho que no le sale.


¿Rechacen imitaciones?

viernes, 19 de julio de 2013

Enriquecido


Enrique San Francisco no necesita presentación: su fama le precede. Al igual que no sorprende que mientras hace el monólogo se tome una cerveza, tampoco lo hace el hecho de que haya tenido que salir en silla de ruedas debido a una caída reciente; él es así, y quien va a verle es porque le conoce bien. Ha sido una hora intensa y sin pausa de pura sabiduría, aunque la duración ha sido más breve de lo esperado, el cinismo e ironía concentrados de los que hace gala han hecho que valga la pena. Es un personaje que tiene el gran privilegio de conseguir hacer reír con su mera presencia, el abrir la boca es el punto final y la confirmación de lo inevitable: no creo que nadie se lo quisiera encontrar en un funeral. Me ha mantenido sonriendo hasta al final, cuando al salir con la silla de ruedas y apoyarme en ella para hacerme la foto, me ha preguntado mientras me acariciaba el pelo si quería una para mí para estar más cómodo.


Sin remedio.