miércoles, 27 de febrero de 2008

Another day


Me había acostado sobre las doce y me he despertado a las nueve en punto, así que he seguido durmiendo hasta las once. Me he preparado poniéndome toda la poca ropa que he llevado para el viaje, visto lo mal que lo he pasado el día anterior, y me he ido directo para allí de nuevo, esta vez sin complicaciones una vez aprendido el camino.


He visto entrar a todos los miembros del grupo al mediodía, poco después se ha abierto la puerta y ha salido Bono. Al verme ha dicho que me había visto el día anterior a lo que le he respondido que yo a él también, aparte de la situación me ha hecho gracia al instante el juego de palabras, “I have seen you too”. Volvía a haber mucha gente a los cuales se han añadido obreros a los que ha firmado en el casco y para la hija de uno de ellos en un papel; he ido a intentar repetir foto cuando ha aparecido The Edge y he decidido estar con el único de los cuatro con quien aún no lo había conseguido. Me ha costado acercarme y hacerme la foto, a pesar de no intentar conseguir firma, y es que en cuestión de un día me he malacostumbrado dada la buena suerte que he tenido, la poca gente que había y lo que he conseguido; y es que las primeras fotos que me hice me parecían perfectas. Me han hecho un par y luego he intentado hacerme una, dado que estaba literalmente atrapado entre Bono y The Edge y no podía salir, bendito placer. Antes que se marchara Bono, le he dado la mano y le he dado las gracias por todo. Justo después de la vivencia, he ido a un restaurante cercano donde he comido como un rey y no ha faltado nada: vino, postres, café y unos entrantes y platos dignos de mención, al igual que la cuenta. Ha servido para compensar lo del día anterior con creces.


Al volver, la espera se ha hecho larga hasta que ha salido Adam ya entrada la noche, que nos ha atendido de nuevo con su característica amabilidad. The Edge ha salido con el coche y se ha ido no sin antes saludarnos, al igual que Bono. Larry también se ha ido pero sin decirnos nada, de hecho suele acelerar en dirección contraria, haber visto el coche ha sido cuestión de suerte. He ido a cenar a una pizzería, donde por cierto estuvo Edge para San Patricio, y luego a tomar unas pintas de Guinness a un pub irlandés. Luego bien entrada la madrugada me he ido al aeropuerto, donde he estado el resto de la noche sin dormir, aunque se me ha hecho realmente corto; justo antes de entrar en el avión, me he conectado desde un cibercafé justo al lado de la puerta de embarque, porque han notificado que mi vuelo lo habían retrasado una hora por el mal tiempo. A eso de media mañana he llegado a Barcelona, donde una vez en casa pensándolo bien, me ha parecido imposible lo que había hecho.


I have seen you too.

martes, 26 de febrero de 2008

Nice to meet you too

A pesar que intente transmitir lo que ha sucedido y como lo he sentido a cada momento, es algo que es necesario vivir para poder explicarlo. Este domingo me encontraba en Madrid con la idea en la cabeza, de hecho la pensaba desde hace mucho tiempo e incluso me había llegado a obsesionar el fruto de conseguirla: estar con mi grupo favorito desde que tengo memoria, para sacarme unas fotos con ellos y que me firmaran. U2 estaban grabando desde hace algunos días el nuevo disco en los estudios Hannover Quay de Dublín, y empezaban a verse las primeras fotos de los fans con ellos. El caso es que inconscientemente, es algo que siempre había tomado por imposible, llevándome a pensar que lo daría todo por una foto con Bono y una firma suya. No obstante viendo recientemente que había gente que lo estaba consiguiendo, me pregunté que porque conmigo no podía suceder lo mismo. Decidí que era el momento dadas las circunstancias, así que, a pesar que no me hacía realmente a la idea que lo conseguiría, y pensando que no obtendría lo que he visto en fotos de otros, en lo que tardé en tomarme un café ya tenía mi vuelo hacía Dublín y mi hotel en Temple bar. Cuando me quise dar cuenta ya estaba hecho, al igual que otros planes alocados que he llevado a cabo anteriormente, como la primera vez que vi en directo a U2 en Roma el 23 de julio de 2005, comprando el vuelo sin tener siquiera entrada inicialmente, y gastando íntegramente mi primera nómina para la ocasión.

A día de hoy, he madrugado y me he preparado para el viaje, se podría decir que me he ido con lo puesto hasta tal punto que me han registrado más de lo normal en el aeropuerto, y es que los vinilos han sido precisamente lo que más bulto hacía en mi mochila a pesar de llevar solo las portadas. Llevaba desde el domingo nervioso, quizás porque iba demasiado concienciado, de hecho me he encontrado de madrugada a mi tío en el tren, viniendo de mi pueblo, y me lo ha notado. Sobre el mediodía he llegado a la ciudad irlandesa, donde he cogido un taxi con un conductor de lo más amable, que incluso al ver que me había quedado sin línea en mi móvil me ha querido ofrecer el suyo para avisar que había llegado. Llovía un poco, así que he pasado rápidamente por un supermercado para comprar algo de comida y bebida, de hecho iba con tanta prisa y nervios en el cuerpo que he acabado de pagar la comida a un mendigo que tenía delante en la cola, al cual no le alcanzaba, para la poca cara de buenos amigos de la cajera. Una vez en el hotel, esperando en recepción ha sonado como música de fondo Sometimes you can’t make it on your own, si fuera supersticioso habría pensado que ha sido una señal. He comido deprisa lo que había comprado, incluso más de lo convenido, y me he dirigido hacia Hannover Quay.

La verdad es que ha sido mi segundo viaje hacía la capital irlandesa y jamás había ido solo, y no solo mi sentido de la orientación deja mucho que desear sino que tengo extrema facilidad en perderme, por lo que quizás esas condiciones han proporcionado una serie de catastróficas desdichas que afortunadamente han acabado bien. En cualquier caso mea culpa el hecho de darse estas características y yo igualmente dar por sentado que recordaría como llegar. Iba en dirección correcta y pensaba que estaba cerca cuando ha llegado un momento en el que no tenía ni la más remota idea de donde estaba, me encontraba totalmente perdido. La zona me sonaba pero vagamente y lamentablemente la ciudad, al igual que muchas otras, peca de que hay zonas que son casi exactas. Solo miraba la hora, puesto que se hacía tarde y el hotel apenas estaba a diez minutos de los estudios de grabación. Tenía los nervios a flor de piel, estando negativo e incluso poniéndome en el peor lugar e imaginándome que no llegaría y que no habría servido para nada lo que había hecho, una total pérdida de tiempo y dinero. Para más facilidades como ya me he dado cuenta en el taxi, estaba sin móvil gracias a la poca atención recibida por parte de mi compañía operadora, así que con cierto grado de desesperación y dada la poca buena pinta que tenía el barrio por donde me estaba dirigiendo, he ido preguntando hasta dar con un señor realmente agradable que le ha venido de paso acompañarme, por lo que me ha indicado una vez cerca que fuera por un camino de lo más dudoso. Le he hecho caso y me he alegrado inmensamente al ver al cabo de poco las letras de Grand canal docks, que aparecen en el álbum All that you can’t leave behind.

He cruzado la zona del muelle y una vez ubicado, he distinguido claramente hacia donde tenía que ir, por lo que he empezado a correr, desconociendo si ha sido por instinto, la adrenalina o el hecho de que había una persona con capucha y las mismas gafas de sol que Bono, que luego ha resultado ser para mi ataque cardíaco otro fan que esperaba. En la misma puerta, donde apenas había cuatro personas, a pesar de saber la respuesta he preguntado si el grupo estaba dentro, a lo que me han contestado afirmativamente. Ha sido peculiar estar en el sitio donde tantas fotos estaba viendo últimamente, me he entretenido haciendo alguna y dando vueltas, no recuerdo si la puerta se ha abierto alguna vez antes pero ha sido cuando ha llegado mi gran momento.

Estaba de espaldas y he escuchado la puerta, me he girado y he visto a Bono con Sam O’ Sullivan detrás, técnico de Larry y de la banda, se ha apoyado en el marco y ha empezado a hablarnos tranquilamente. No sé si ha sido por la naturalidad al salir o la forma tan apacible en la que se ha puesto a hablarnos pero me he tranquilizado de golpe, aunque por dentro estaba exaltado y se me notaba en la cara, por la ilusión o quizás por si algo salía mal, ha sido un cúmulo de emociones en un reducido espacio de tiempo. El caso es que ha empezado a hacerse fotos y a firmar, se ha mostrado muy amable y totalmente accesible a todo cuanto le decían y pedían. Ha llegado mi turno y le he preguntado si me podía hacer una foto con él, le he dado la cámara a la persona que tenía más cerca y ha sido entonces cuando me he acercado a Bono, me ha pasado el brazo por detrás, me ha cogido y ha sonreído de lo más natural para la foto mientras posaba. Lo primero que he hecho ha sido comprobar que la foto había salido bien, cuando la he visto he pensado “tengo foto con Bono”, era el gran momento que estaba deseando tener.


He sacado los vinilos del Boy, War y The Joshua tree para que me los firmara, en el primero ha hecho unas gafas a Peter Rowen y en la reciente remasterización del último se ha dibujado un sombrero a sí mismo. Mientras me firmaba su disco debut, le he comentado que era mi disco favorito y le he expuesto mi predilección por la etapa más temprana del grupo, y como me gustó el primer leg de Vertigo tour al retomar canciones de esa época. Ha sido de lo más surrealista estar explicando eso a Bono, pero quería hablar con él de lo que fuera tal como surgiera. Le ha gustado mi comentario, quizás siempre se agradece que se recuerde una actitud joven y más si es la que realmente querían volver a adoptar, ha creído que lo estaban consiguiendo. Podía tomarse como una respuesta muy general sin comprometerse, pero a mí me ha gustado el hecho de que estaba escuchando y atendiendo, más allá de un mero asentimiento o afirmación. Cuando se estaba despidiendo le he pedido otra foto, y ha accedido igual de amable que la primera vez; ha salido borrosa y quien me la hacía ha tenido la amabilidad de decírmelo, así que no ha tenido problema en repetir.


Cuando se ha cerrado la puerta no me lo podía creer, apenas llevaba un rato allí, son mi grupo favorito desde que tengo memoria: unas caras totalmente conocidas y familiares, que había visto en conciertos, videos, fotos y portadas. Siempre tan cerca y a la vez tan lejos, unas personas mitificadas por mi pasión y aparentemente inalcanzables, no obstante ahí estaba yo y así habían sucedido las cosas. Yo había estado hablando con el cantante de mi banda favorita desde siempre, contándole mis gustos precisamente acerca de su grupo mientras me firmaba sus discos. Me he asombrado de mi templanza, es más, por poco se le ha caído mi rotulador pero se lo he cogido, al igual que el tapón, por lo que la situación se ha vuelto un poco cómica, buenos reflejos. Además para mi suerte, una de las chicas que estaba conmigo me ha dicho que me había fotografiado mientras me hacía las últimas fotos, por lo que le he dado mi correo electrónico. Cuando las he recibido, con un “según lo prometido” como asunto, ha resultado ser todo un making of. Asimilando lo que había sucedido, he enviado un mensaje desde el móvil de uno de mis compañeros de fatigas; la verdad es que estábamos ambos eufóricos, si hacía frío apenas lo hemos notado dado nuestro estado, y es que después de cosas así, se van todos los males de golpe. Es difícil transmitir lo que se siente, nada como ver las caras de ambos en las fotos.




Al cabo de poco se ha vuelto a abrir la puerta y ha aparecido Adam, que a diferencia de Bono ha caminado hacia nosotros y se ha quedado justo en el centro, entre los que estábamos. Me he hecho foto con él y ha empezado a firmarme los discos; me he dado cuenta al instante que tal cual cogía el vinilo tal cual escribía en él, por lo que todo y que lo único que importaba es que me firmara, había que ir con cuidado de no darle con las prisas nada del revés. Al ver que no paraba de sacarle vinilos me ha preguntado si me los había traído todos, a lo que le he respondido que no, que tenía más en casa pero que si se esperaba volvía con ellos (la verdad es que lo he cumplido a rajatabla). Se ha detenido en el War y me ha preguntado si seguía escuchando el vinilo, a lo que le he contestado que por supuesto, que sonaba mucho mejor. Es una persona que mira a los ojos y observa a quien firma, totalmente detallista y cercano. No me lo podía creer: ya había estado tranquilamente entre firmas y fotos con la mitad del grupo, dos de cuatro. 


A partir de ahí, la espera se ha hecho larga y dura; el caso es que ya de noche, un taxi se ha estacionado justo delante de la puerta sin dejar espacio apenas, iba a salir alguien con prisas. Se ha abierto la puerta y hemos visto a Larry, iba a subirse directamente cuando hemos llamado su atención y ha alzado la cabeza, al vernos ha rodeado el vehículo y apenas ha hecho un par de firmas. Lo he cogido por detrás ya posando para cuando me hicieran la foto, al igual que hice con los demás, y cuando ha parado de firmar, ha mirado a la cámara, ha posado y ha sucedido algo posible pero improbable: una foto con Larry en los estudios de grabación de Hannover Quay. Creo recordar que ha sido la única noche que ha salido a pie y se ha hecho un par de fotos, una es la mía. He ido a fotografiar a quien me la había hecho y cuando nos hemos dado cuenta el fundador de la banda ya se había metido prácticamente en el taxi, por lo que hemos llamado nuevamente su atención indicando que faltaba él, no quiero imaginar si se llega a ir y mi compañero se queda sin foto después de haberme hecho la mía. Después de la instantánea, la cual además se ha hecho con prisas, en cuestiones de segundos ha desaparecido. Ha estado apenas un momento con nosotros, de hecho no recuerdo haber oído su voz. Si es posible, una firma siempre complementa a una buena foto, pero está claro que la prioridad es lo segundo, por lo que me he quedado sin firma, y más viendo que otra persona un poco más y se queda sin foto. He valorado lo que tenía, que era mucho, había quien había priorizado la firma y se había quedado sin foto y es que de prioridades va la cosa. Si ya de por sí en la foto con Larry se me nota cansado, tenía frío y el estómago revuelto, el hecho de solo haber ingerido algo de comida rápida en un momento durante todo el día no ha ayudado. Desconozco si han sido los nervios o todas las emociones durante el día, pero me encontraba realmente mal, apenas hablaba y me movía, no sé cómo he podido llegar después al hotel.


The Edge ha salido en coche directamente desde el garaje y ha firmado a pocos desde dentro, mi instinto ha sido ir a por la foto pero viendo que era imposible al haber mucha más gente, he sacado los vinilos pero no he llegado a acercarme lo suficiente para conseguir la firma. Adam también ha salido con el coche pero ha abierto la puerta y se ha bajado, atendiendo otra vez amablemente a los que había. No recuerdo si ha sido esta noche o la siguiente que me aparté dado que ya tenía foto con él y todo firmado, pero justamente aparcó el coche justo delante mío para salir, y al abrir la puerta se encontró conmigo de cruces como si lo hubiera hecho a propósito. Bono ha salido en coche y ha tenido el gran detalle al ver tanta gente de salir y decir que estaba muy cansado y que mañana más, ha dado la mano a los que tenía más cerca y se ha ido. Si algo demuestran es que a pesar de lo que hacen y quienes son, saben quien está allí esperando y pasándolo mal, e incluso llegan a dar explicaciones y a excusarse de porque hacen las cosas, cuando no deberían. Todo un ejemplo de comportamiento y humildad, que para mí ha supuesto un antes y un después y para ellos solo un momento con un desconocido. Lo peor que puede pasar en estos casos es caerse el mito, y desde luego U2 cuidan y procuran que no suceda.

Me he ido como he podido hasta el hotel, donde me he tomado una merecida ducha y un té que me ha sabido a gloria; en la cama, me he puesto a mirar las firmas y las fotos sin dar crédito antes de ponerme a dormir.




A veces los sueños se hacen realidad.

sábado, 19 de enero de 2008

Rock 'n' roll high school


Hoy Marky Ramone ha pinchado en la sala Pop bar de Razzmatazz. La música estaba sonando en la discoteca cuando de repente ha reinado el silencio, y se ha empezado a escuchar a todo volumen el inicio de Do you remember rock ‘n’ roll radio?. Ha sido entonces cuando ha hecho acto de aparición mientras era aclamado entre los asistentes, y justo antes de entrar en la cabina he podido darle la bienvenida estrechándole la mano.


El repertorio de la noche no ha tenido desperdicio, y es que el espacio y ambiente de la sala quizás da más juego que la principal para estos eventos. Obviamente han sido los Ramones el grupo del cual han caído más canciones, pero curiosamente y como anécdota, le he pedido al propio Marky que pusiera I believe in miracles y sin embargo no ha sonado. No hay que dar nada por hecho nunca.


La fiesta en sí misma, y la sensación de tenerlo a mi entera disposición, ha dejado más de una anécdota memorable. No obstante, se puede confirmar con certeza, para quien ponía en duda la atención y simpatía del batería, que no se podía estar más equivocado; no solo ha hecho gala de una gran paciencia, sino que su predisposición a todo cuando se le pedía ha sido completa.


Se puede decir que Rock ‘n’ roll high school ha pasado del directo al estudio en el DJ set de Marky Ramone en Pop bar. La sesión ha sido peculiar, por su propia presencia, y por la antigüedad y estilo de los temas que normalmente no tendrían tanta cabida en Razzmatazz. Las circunstancias han hecho que se junten ciertas condiciones favorables para disfrutar de la noche, aunque cualquier excusa es buena para ver a Marky.


Do you remember rock ‘n’ roll radio?

sábado, 15 de septiembre de 2007

Santiago Segura


Estábamos de fiesta por Madrid y ya nos íbamos para casa, cuando de repente vimos bajar por plena Gran vía a una persona que iba saludando a todo el mundo y que la gente se quedaba parada al verla. Cuando se acercó a nuestra posición, vimos que se trataba ni más ni menos que del actor Santiago Segura. Rápidamente aproveché que tenía una cámara a mano y me acerqué a él, que estaba entrando en el portal de su casa, donde unos chicos le estaban dando una pegatina para que se la pusiera en la camisa. “¡Pero esto está pegajoso!”, finalmente accedió al ver que le estaban increpando un poco, al percatarme me supo mal molestarle yo también. “¿Santiago, puedo hacerme una foto contigo y te dejo en paz?, accedió amablemente y aunque igual exageré, la verdad es que tiene totalmente asumida su condición en el momento que va por la calle saludando a todo el mundo. Quizás es el precio a pagar por vivir en pleno centro, pero en cualquiera de los casos, a veces la paciencia ha de ser mayor con según quien. En la misma estancia en Madrid además, le pudimos volver a ver entrando a cenar con José Mota en un restaurante céntrico.





Sin lugar a dudas el papel más conocido que ha interpretado el actor y por el cual se le asimila es Jose Luís Torrente, pero también ha realizado apariciones estelares en Hollywood. En algunos casos a modo de cameo o protagonizando una escena completa al mantener amistad con el director, es el caso de Guillermo del Toro con sus adaptaciones de cómic al séptimo arte de Blade II, Hellboy y su secuela, Hellboy: el ejército dorado. A modo de desenlace, utilizo la misma frase promocional que usó para Torrente 4: lethal crisis.


El actor por excelencia del chine chusco español.

viernes, 23 de marzo de 2007

300


Zack Snyder dirige esta adaptación del clásico de Frank Miller, demostrando que posee las aptitudes necesarias para encargarse de una producción de tal calibre y estar a la altura de las expectativas; ha recreado el cómic en la gran pantalla como nunca antes se ha visto. La gesta que llevaron a cabo los trescientos espartanos en la batalla de las Termópilas, liderados por Leónidas, ha llegado al cine gracias a la adaptación de 300.


Es necesario considerar que es una adaptación de la obra de Miller, que interpretaba el suceso histórico, y no del acontecimiento en sí. El guión no solo supone una representación fiel de la publicación, es una perfecta conversión de la misma, ejerciendo su presencia y notoriedad en cada fotograma.


Existen ciertas licencias que se ha tomado Snyder, para adecuar la historia según el contexto cinematográfico, tal y como la inclusión de ciertos seres y criaturas inexistentes en el cómic. Se produce de este modo, una ligera modificación del trasfondo histórico, según conveniencia para proporcionar la mayor experiencia posible y narrar la aventura de forma más épica.


Acciones como romper la formación de las filas, para el gran deleite de los movimientos de los espartanos a cámara lenta en el campo de batalla, a pesar de la experiencia que proporciona a nivel visual, habrían supuesto la derrota al verse el flanco descubierto. Contradictoriamente, el propio Leónidas expone al traidor Efialtes dicha circunstancia; su fuerza reside en la falange, que lucha como una única e impenetrable unidad, un solo punto débil, y se viene abajo.


No obstante, es necesario remarcar que los pilares que sostienen el acontecimiento histórico y la base que lo cimenta son respetados con notoriedad, primero por el cómic y ahora por la película. El resto de elementos son meramente anecdóticos, tales y como la desnudez de los espartanos cuando no están combatiendo, o la importancia que asume el papel de Gorgo en la historia, destacando así la influencia que ejercían en la política de Grecia las mujeres, en dicho marco temporal.


Gerard Butler ha realizado su mejor interpretación hasta la fecha como rey Leónidas, acompañado de nombres del calibre de Michael Fassbender como Stelios, Lena Headey como la reina Gorgo, y David Wenham interpretando a Dilios. Este último personaje, es usado por Zack Snyder como medio para proporcionar cohesión a la exposición de la historia, instrumento necesario al perderse este gran recurso narrativo del cómic.


La caracterización de todo el elenco es excepcional, buen ejemplo de ello es Rodrigo Santoro como Xerxes, a pesar de la constancia de los efectos especiales. Es destacable el cuidado deparado en la forma física del reparto, otorgando así mayor credibilidad a la historia.


Visualmente se alterna entre planos y escenas dignas de una instantánea de cómic y un contraste cuya calidad es característica del cine antiguo; la gesta propuesta crea un espectáculo sin precedentes de forma tan peculiar, que proporciona reminiscencias a una película de culto. La cámara hace gala del conocido tiempo bala para realzar las hazañas de los espartanos en el campo de batalla.


La banda sonora corre a cargo de Tyler Bates, quien alterna entre la épica y un estilo de música más actual; los cambios de ritmo según acontece la acción amenizan dichas escenas, teniendo en cuenta que en ese aspecto no deja de ser una película de carácter bélico. El apartado sonoro acompaña majestuosamente durante toda la proyección, siendo otra seña característica de la misma.


Esta adaptación fidedigna se ha ganado la calificación de obra maestra. Toda línea de diálogo tiene su espacio merecido, resaltando así principios y valores tales como el honor y el sacrificio, que son llevados hasta su máxima ponencia. La acción de un hombre libre con el único fin de preservar tal condición no establece límites, y no existe precio suficientemente alto a pagar. La muerte, si es fructífera, se torna necesaria, aunque se cobre la vida de un grupo de espartanos, 300.


¡Esto es Esparta!

viernes, 16 de marzo de 2007

Hannibal: el origen del mal


En Hunter se conoce su nombre, en El silencio de los corderos qué es, en Hannibal su naturaleza y en El dragón rojo su inicio. Con el origen es momento de saber el porqué.

Para entender el mal hay que retroceder hacía su origen, lo que se deja entrever por primera vez en el penúltimo libro acerca del pasado de Hannibal Lecter, se muestra ahora más claro que la nieve sobre la que muere. Sin más dilación, la trama se sitúa detrás de la máscara para hacer comprender el porqué de su naturaleza: el lado más animal y visceral desatado directamente de la parte más humana.


La película se desarrolla tomando como punto de partida Lituania en 1944, y presenta a un joven Hannibal cuya inocencia se ve destrozada fruto de la guerra, la muerte y el más atroz instinto de supervivencia. Los actos de los verdaderos monstruos desembocan involuntariamente en la peor consecuencia posible y la verdadera forma del mal se extiende del único modo como empieza: con venganza.


Para este cometido, el joven Gaspard Ulliel, interpreta al característico personaje en su edad más temprana. Se aprecia el riesgo de que, por primera vez después de Brian Cox, no sea Anthony Hopkins quien le ponga rostro a Lecter, hecho que casi obligatoria e inconscientemente lleva al actor a sobreactuar y a la película a cuarto lugar, solo por encima de Hunter. Si bien dada la cronología no es posible una breve aparición de la cara más conocida de Hannibal, permanece por motivos obvios durante toda la película. La magia en ese aspecto radica precisamente en que después de ver en movimiento a Ulliel, no parece una cara nueva. Su asimilación del papel da pie a reconocer al personaje ante su total ausencia, pero se hubiera agradecido una breve aparición de Hopkins para enlazar la saga y cerrar el círculo, así como bien acertada es la última escena de El dragón rojo, o el desenlace de la última novela de Thomas Harris, haciendo referencia a la instalación de la consulta en Baltimore. De hecho inicialmente el actor galés y conocido Sir iba a narrar los acontecimientos, hecho que al final no se produjo, al igual que el encuentro con Ulliel para un intercambio de impresiones, debido a problemas de agenda. El resto del reparto cumple gratamente, destacando sobre todo a Rhys Ifans, quien ejerce de absoluto némesis en la historia.

A pesar de que las siguientes características no parecen de una precuela, la trama se desenvuelve sobre ella misma con gran astucia a la hora de tratar los acontecimientos sin ataduras de ningún tipo, de hecho y por ello, se vuelve una película dirigida hacia auténticos seguidores del personaje, factor que incide en la percepción de la calidad de la misma. Este hecho se ve caracterizado principalmente porque ha sido el escritor y creador original, quien adapta y acaba de pincelar para el filme la historia ya conocida de antemano en el libro de Hannibal. Guiños tales como ponerse una máscara parecida a la que lo recluya de cualquier ataque en su reclusión y referencias en el tiempo como las escuchas de las variaciones de Goldberg que, posteriormente escucharía antes de su huida e interpretaría en su estado de hibernación, hacen de esta película un viaje en el tiempo de la mente del caníbal más conocido de la historia. La banda sonora ayuda de forma ambiental y sin destacar demasiado a cubrir esa puesta en escena.

A pesar de la connotación explícita que pueda sugerir la película, la crudeza e impacto radican más en el propio planteamiento de la misma. Lo que nunca se ha visto del buen doctor, dada su frialdad y ausencia de culpabilidad y sentimientos, toma forma más que nunca en una víctima sufrida, sentida y conducida al descontrol: un camino que desemboca en un no retorno en un punto de inflexión que obliga a una decisión tomada precipitada y visceralmente, que repercute sobre toda una vida en la que la total ausencia de perdón define toda una trayectoria.

Quid pro cuo.