viernes, 15 de febrero de 2013

La jungla: un buen día para morir


John McClane siempre ha estado en el lugar y el momento equivocados, pero en esta ocasión y más que nunca, es él quien busca los problemas. El anti-héroe americano deja su terreno de juego habitual para dirigirse a Moscú, donde su hijo Jack, interpretado por Jai Courtney, está encarcelado como preso político. Dado el punto en el que se encuentra la saga, la idea es buena pero no ha sido aprovechada como se debería, a pesar del juego que podría haber dado en todos los aspectos tener a medio ejército ruso pisando los talones a los McClane, tal y como parece proponerse inicialmente. La trama, que resulta forzada, gira en torno a una conspiración política relacionada estrechamente con la guerra nuclear y aparentemente, da la sensación que para no reflejar el guión simple que se ha escrito para la película, se producen varios giros argumentales inexplicables. Como parte de la franquicia que forma y por lo tanto, dadas sus expectativas, puede situarse directamente en último lugar; sin embargo, como película de acción cumple con su propósito, aunque sin destacar ni innovar especialmente en ningún aspecto y resultar corta en duración.


Bruce Willis debería de haber sido sin duda el protagonista absoluto de la película al retomar el papel por quinta vez, pero la historia y las escenas de acción no parecen estar conducidas por él. Todo y que la aventura de padre e hijo es efectiva, parece la primera vez que el coprotagonista es la causa de todo lo que sucede, como si fuera mejor y superior en aptitudes y se le hubiera pasado el relevo por ello. A pesar de que pueda parecer el paso lógico, se está volviendo en el séptimo arte una fea costumbre introducir como elemento atractivo la descendencia de los protagonistas, sobre todo si hace sombra a quien debería de ser el personaje principal. Jack McClane cumple con el arquetipo de héroe de acción, y más tratándose de un espía, pero no tiene el carisma y apego necesarios, y por lo tanto, se le da demasiada relevancia pareciendo que todo gira en torno a él. Lo mismo sucede con los enemigos y el antagonista elegido para la ocasión, que todo y que mejora según transcurre la historia, no llama la atención y resulta lineal.


La película no muestra la mejor imagen de Rusia, pero lamentablemente este punto de vista se corresponde con la realidad y por lo tanto resulta acertado. Las escenas de acción están bien llevadas a cabo, aunque no destacan especialmente por su originalidad y la variedad de los escenarios donde suceden, salvo algún caso puntual como Chernóbil, que se vuelve interesante pero sufre una sobresaturación de efectos digitales y tiempo bala. En cuanto a la parte divertida característica del género perdido de acción-comedia, pueden resultar efectivos y lograr su objetivo algunos comentarios y conversaciones concretas, pero por lo general no llegan a la calidad esperada. Por otra parte hay puestas de escena que carecen de sentido o resultan vacías al no aportar nada a la historia, incluso pudiendo confundir acerca de la construcción de los personajes, cuya personalidad no ha sido bien ideada y estructurada.


Apenas hay continuidad y referencias notables respecto a la trilogía, salvo algún comentario genérico sin profundizar y es que, si un taxista ruso puede cantar New York de Frank Sinatra, y puede reproducirse si se presta atención el himno de la alegría de Beethoven, debería haber aparecido Holly Gennaro en la escena final, con la familia al completo reunida tal y como se puede llegar a prever con falsas esperanzas dadas las circunstancias. Mary Elizabeth Winstead repite como Lucy McClane, y a pesar de aparecer brevemente, se aprecia el interés de conectar al menos con la anterior entrega.


La banda sonora es compuesta por segunda vez por Marco Beltrami, pero si en La jungla 4.0 usaba con elegancia y respeto el tema original de La jungla de cristal de Michael Kamen, para esta ocasión no ha llamado la atención en este apartado. A pesar que es la primera vez que el protagonista pisa Europa y dada la temática, el score es lineal y por lo tanto, acorde a las escenas de acción. John Moore no ha tratado esta película con la importancia que debía, teniendo en cuenta la saga a la que pertenece y el nombre que tiene, conformando parte de la historia de una de las películas de acción por excelencia de la vieja escuela, a pesar de que la canción elegida para los créditos finales encaje para este cometido: Doom and gloom interpretada por The rolling stones.


Padre e hijo juntos en el infierno.

viernes, 1 de febrero de 2013

Hitchcock


El hogar de Ed Gein da inicio a esta adaptación del libro Alfred Hitchcock and the making of Psycho, donde el maestro del suspense da la bienvenida a los espectadores a la historia de lo que supuso el laborioso cometido de llevar a cabo la más representativa película del cineasta: Psicosis. Si bien los atroces asesinatos descubiertos provocaron un gran revuelo y agitación social, también inspiraron nuevas ideas para la ficción y atrajeron nuevos intereses, a pesar del inicial rechazo general. La diversión estaba servida por primera vez en su forma más transgresora y lamentablemente, por ello nadie apostaba por su éxito, hecho que conllevó a que la sorpresa posterior la hiciera aún más grande si cabe.


Anthony Hopkins, como es de costumbre, realiza una excelente interpretación del director, dentro de un reparto de casting de lo más acertado y personalizado para la ocasión. Helen Mirren realiza el papel de Alma Reville, la esposa de Alfred Hitchcock, que lo acompaña conformando una perfecta pareja, cuyas desavenencias personales y sentimentales toman gran parte del protagonismo de la película, quizás incluso dedicando más tiempo de lo convenido en este aspecto; en cualquier caso, a pesar de lo que se busque con esta película, no hay que olvidar que está basada en el libro y no en los hechos en sí. Scarlett Johansson, a pesar de parecer que no encajaría de ninguna de las formas en el papel de Janet Leight, aprueba con nota dados sus rasgos similares a los del canon de belleza de la época una vez caracterizada, al igual que Jessica Biel de Vera Miles; merece mención especial James D’Arcy de Anthony Perkins, cuyo parecido y actuación salta a la vista con nota acabando de perfeccionar el plantel original de Psicosis junto a las dos actrices. Michael Wincott juega el rol de Ed Gein, cuya aparición recurrente de villano como actor se agradece una vez más, apareciendo en los sueños y visiones del cineasta, como si de una revelación se tratase dando forma a los pasos a seguir, y sirviendo como excusa para adentrarse en la mente del director, y así poder enlazar las decisiones que toma en base a sus sentimientos.


Las dificultades a la hora de realizar lo que iba a ser en principio su última película, que tuvo que ser financiada por el propio matrimonio a riesgo de perder sus bienes y arruinarse, se centraban principalmente en el desentendimiento y desaprobación de la misma por parte de los estudios y la prensa especializada. Paramount pictures se iba a dedicar exclusivamente a distribuirla, por lo que el interés en su éxito era ínfimo, y a su vez la censura solo entorpecía la realización, a pesar de que el desagradable rechazo inicial por según qué temáticas solo fuera precedido por su posterior y permanente interés. De esta difícil forma de producción tan individualista, el fruto conseguido no fue el esperado, y se tuvo que trabajar de nuevo con el material final para rehacer la película, esta vez de forma satisfactoria con un estreno promocional de lo más escenificado.


Esta adaptación de la novela Psicosis fue motivada por la necesidad de Hitchcock de romper consigo mismo y de todo cuanto había hecho, y de volver a hacer lo que realmente quería como en sus inicios, a pesar del respaldo y facilidades que habría recibido de seguir por el mismo camino, en vez de innovar con el riesgo excesivo que ello conllevaba. Dada la fuerte personalidad del característico director y las peculiaridades del rodaje, donde quizás se echan en falta más curiosidades, la película tiene un acertado toque de humor ácido.


Respecto a la banda sonora, Danny Elfman no tiene posibilidad en esta ocasión de destacar especialmente, a excepción de créditos tanto iniciales como finales y en alguna escena concreta. En cualquiera de los casos siempre es una elección acertada, teniendo en cuenta como acompaña e introduce con sus composiciones a la historia a exponer, como si de la narración de un cuento se tratase.


El público debe sufrir tanto como sea posible.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Richard LeParmentier


Hoy hemos conocido a Richard LeParmentier, almirante Motti en Star wars, episodio IV: una nueva esperanza, que se ha dejado caer en la tienda Cosmic de Barcelona, gracias a la colaboración de The new force, The astromech collection, Planeta cómic y Star wars spanish stuff. También aparece en Octopussy, Superman II y ¿Quién engañó a Roger Rabbit?.



No obstante su aparición más estelar es en La guerra de las galaxias, por una escena que según comentaba el propio actor in situ, está catalogada en ciertos listados como de las mejores y no es de extrañar por lo emblemática que resulta y lo famosa que acaba siendo la frase que da punto y final a la discusión que se mantiene.

Su carencia de fe resulta molesta
La verdad es que al llegar la situación era cuanto menos cómica: el actor tenía el móvil sin batería y se había olvidado el cargador, por lo que el personal de la tienda nos preguntaba, para su poca suerte, si alguno de los presentes teníamos alguno disponible. “Volvamos a los negocios”, entonces dijo.

Tras estrecharle la mano y preguntarle como estaba, le di tres cartones que se habían hecho especialmente para la ocasión a modo conmemorativo, dos para unos amigos y el otro para mí. Al pedirle que me los dedicara, dijo que Antonio, para quien era uno de ellos, era el nombre completo que se le dio al personaje posteriormente, dado que cuando quieren profundizar en el universo las biografías e información de sus personajes se extienden notablemente. Almirante Conan Antonio Motti.

Le pregunté si estaba cansado de que le asociaran con esa escena y de que todo el mundo le hiciera la misma fácil broma de hacer que le ahogaban, a la que por supuesto yo tampoco me pude resistir, y dijo que en absoluto, que estaba muy orgulloso de poder haber sido partícipe de ella. De hecho es la primera vez que Darth Vader asfixia a alguien usando la fuerza y él fue total protagonista de esa acción.

Aparte de las fotos que me hice con él también me firmó una instantánea del gran momento en la película, donde aparte de su opresor también aparece uno de los grandes: Peter Cushing. Especificándole que como dedicatoria me pusiera “larga vida al imperio”, como ya vi que solía hacer, le volví a repetir que era una gran escena y momento para protagonizar que había sido referenciado y parodiado a más no poder, y que en su pequeño gran momento de gloria hacía gala de una gran interpretación por la que se merecía un Óscar mucho más que quienes sí lo han ganado por largometrajes enteros. Y es que a modo de ejemplo, si Sandra Bullock puede, todos pueden. Me contesto cómicamente mirando hacia sus propias fotos y merchandising, así como bustos y figuras, que si le había visto bien, que qué expresión, que agonía y que interpretación. La verdad es que sí.

De lo más afable, simpático y atento, me alegró saber que George Lucas a pesar de no haber dado mucha información a algunos de los actores secundarios a la hora de realizar su papel, y de no tratarse de una gran suma a ganar por ello, les daba total poder, derecho de autor y copyright sobre los personajes que interpretaban, lo que les permitía vivir de ellos el resto de sus vidas.


Como despedida, simplemente le he deseado que acabe de disfrutar su estancia en Barcelona, porque por lo que comentaba, el desayuno que se había tomado ya le había aprovechado y es que al menos, nuestra gastronomía sigue siendo algo a destacar.







  
Que la fuerza te acompañe.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Skyfall


Parecía que jamás iba a llegar la siguiente entrega por cuestiones del estudio y de su producción, pero cuando lo ha hecho ha sido curiosamente a modo conmemorativo del 50 aniversario del agente secreto británico por excelencia. Y es que, a pesar de ser un personaje que sigue permaneciendo fresco e innovador gracias al nuevo rumbo y a Daniel Craig, Agente 007 contra el Dr. No ya data de 1962. Con esta son un total de 23 películas y cinco más los actores que han interpretado al personaje: Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton y Pierce Brosnan. Son míticos pues los ingredientes que han despertado la expectación y magia de cada película tales como las chicas Bond, los gadgets de Q, los automóviles y como punto final el tema principal de los créditos, que en esta ocasión ha contado majestuosamente con Adele.


Todo y que en las dos anteriores entregas Q no hace acto de aparición, a pesar del uso de dispositivos de alta tecnología desarrollados por la subdivisión de I+D del MI6, para Skyfall el personaje regresa con la nueva cara del actor Ben Wishaw; otra nueva incorporación al casting es la de Ralph Fiennes, cuya presencia en una película siempre se agradece. La voz de la experiencia da paso a la impetuosidad de la sangre joven, con un total control y habilidad de la tecnología y herramientas informáticas actuales como medios principales; con un gran sentido de la auto-crítica con carácter rompedor de lo establecido, al igual que sucede con el ya extinto mezclado, no agitado, Martini con Vodka, la ayuda y soporte de Q adopta también un tono actual de realismo. Para esta ocasión es la compañía femenina la que brilla por su ausencia, a diferencia precisamente del resto de la saga, siendo contadas las apariciones y tratadas de forma directa según su cometido sin desarrollo alguno. El juego hábil que se produce con estos elementos es curiosamente lo más significativo a nivel de la importancia que reside en los pequeños detalles, en cuanto a seña de identidad de la nueva estética.


Si Quantum of solace es, por primera vez en una entrega, secuela directa dada su perfecta continuidad respecto a Casino Royale, esta vigésima tercera parte supone nuevamente un punto aparte. Esta característica no solo viene dada por la ausencia de referencias a las dos anteriores, sino por el pequeño gran detalle de la ausencia de Mr. White, personaje en las sombras que ha servido de perfecta cohesión en la trama. Como punto de partida que resulta constante a posterior, la pérdida de facultades del agente doble 0 conforma lo que parece ser desde un inicio el punto final de la saga, suponiendo estas condiciones un reto para el desarrollo de la misión y la validez de su estado, al tener que demostrar nuevamente desde cero sus aptitudes y valía. Las grandes conspiraciones y organizaciones pasan página al centrar la atención de la historia en un terrorista que inspira el temor más primario dada su naturaleza, y cuyos propósitos van más allá de lo inimaginable, siendo sus motivos totalmente personales y viscerales, a pesar de parecer lo contrario en un principio.


Silva, el personaje interpretado por Javier Bardem, da mucho juego a la película, a pesar de estar sobreactuado; recuerda en ocasiones, aunque las comparaciones sean odiosas, a otros personajes de licencias ajenas. En cualquiera de los casos, la puesta en escena es notable y la propuesta presentada como ex agente extralimitado en sus funciones y traicionado por M, papel el cual Judi Dench toma por séptima vez, en consecuencia es excelente. El paralelismo con el propio Bond es evidente porque este podría haber sufrido el mismo destino que su antagonista, compartiendo así el camino de modo opuesto como ratas adaptadas para sobrevivir, como propone la trama; esta siempre es la perfecta definición de la relación del supuesto héroe con su Némesis. Está desaprovechado en cuanto a las confrontaciones con 007 se trata, que no van más allá de escasos careos y enfrentamientos verbales, cuando habría sido realmente emocionante una lucha entre dos agentes cuya época dorada no es más que un mero recuerdo y el sentimiento que les domina es el de una ira provocada por su sentimiento de traición. Acertado el hecho de estar desfigurado, como característica final a resaltar de villano de la saga en este caso, haciéndolo único e incluso pudiéndose tomar como referencia.


El desenlace de la película es sorprendente, no solo por sus acontecimientos sino por las referencias del universo James Bond y la introspección de la historia e origen del personaje junto a la forma de enlazar elegantemente con las bases que han cimentado todas sus entregas; como único punto negativo la pérdida de ritmo en este tramo de tiempo. Siendo casi una labor imposible decidir cuál es la mejor de todas, lo que es seguro es afirmar que esta entrega vuelve a cumplir los requisitos de introducción e innovación de Casino Royale, habiendo sido Quantum of solace un perfecto interludio.


My name is Bond, James Bond.

viernes, 20 de julio de 2012

El caballero oscuro: la leyenda renace


Origen, caída y renacimiento son los tres estados que conforman el desenlace como película individual y conjunto del personaje más emblemático, junto a Superman, de DC cómics. Esta sucesión de tres películas ha evolucionado en duración y épica, mejorando siempre respecto a la anterior y haciendo de la completa historia un círculo que se cierra a la perfección.


La visión del personaje ha creado escuela y se ha convertido en toda una referencia; a pesar de que las características del mismo sean idóneas y se conciban de forma natural para tal propósito, su sombra acerca de cómo afrontar una franquicia se ha alargado enormemente. Ha tenido lugar un acontecimiento único e irrepetible con Batman, dada la esencia que se ha dejado impregnada en él y que ya se ha visto reflejada como un estándar a seguir en otros formatos. Pocas veces se asocian conjuntamente crítica y taquilla, y más tratándose de una adaptación de cómic, pero Christopher Nolan ha sido pionero como director en concluir una trilogía del personaje con su visión realista y actual, a la vez que oscura, con tal resultado a la altura de las expectativas.


Las referencias al cómic son continuas y están presentes en todo momento: Bruce Wayne está retirado y permanece aislado del mundo, al igual que en El regreso del caballero oscuro, y Gotham termina dejada a su propia suerte por parte del gobierno y recluida del mundo exterior, tal y como sucedía en Tierra de nadie. No obstante y sin lugar a dudas, la obra más representativa y destacada que define la película es Knightfall, en la que un desconocido enemigo de nueva creación apodado Bane, venció a Batman.


Fue un gran punto de inflexión en la historia del cómic, obteniendo su enemigo el apodo del hombre que quebró al murciélago, al romperle la espalda; la necesidad de renacer de esta obra define por completo el espíritu de la película. En la trilogía es conformado como el único enemigo que es capaz de hacer frente a Batman física e intelectualmente, aptitudes que solamente Ra’s Al Ghul, también liderando La liga de las sombras, ha poseído previamente en un enfrentamiento contra Bruce.


El reparto vuelve a repetir magistralmente con Gary Oldman como Jim Gordon, Morgan Freeman como Lucius Fox y Cillian Murphy como Jonathan Crane, más conocido como Espantapájaros, quien realiza una aparición al más puro estilo de El caballero oscuro. Hay nuevas incorporaciones que son de agradecer, como Matthew Modine, sin embargo, son Michael Cane y Christian Bale quienes van más allá con su interpretación, debido al retiro de Bruce Wayne y al nuevo camino que emprende Alfred, a raíz de los acontecimientos y la verdad sobre la muerte de Rachel Dawes.


Anne Hathaway es reconocida sutilmente como Catwoman: las denominaciones en la prensa y la posición del visor en su cabeza cuando no está en uso muestran su condición felina. La sensualidad se condiciona inherente en su personalidad y comportamiento, compartiendo la misma analogía respecto a su modo de vida que Bruce Wayne. El Joker no hace acto de aparición, si bien se hubiera agradecido una escena, cameo o mínima referencia o mención para dar la sensación de plenitud al todo de la historia. Esta ausencia se puede tomar como el homenaje a un gran actor fallecido cuya historia concluyó.


Tal y como sucedió con dicho personaje, Tom Hardy se vuelve irreconocible debido a su caracterización, haciendo gala de una gran interpretación a pesar de llevar una máscara; cuando esta es quebrada, al dejar de cumplir su función de anestesiar el dolor, la adrenalina fluye de forma descontrolada, convirtiéndose en una reminiscencia del veneno. La constitución física que ha alcanzado para dar vida a Bane muestra el reto al que debe enfrentarse Batman, cuyo oponente, quien revela la oscura verdad acerca de Harvey Dent, y es presentado como un falso liberador con claras connotaciones políticas debido al marco actual, supone la continuación a un nivel superior del legado de Ra’s Al Ghul.


Marion Cotillard interpreta a Talia Al Gul. Dicho personaje permanece en las sombras hasta el desenlace de la película, compartiendo en ese aspecto una gran similitud con su padre y destacando por completo el giro que sufre Miranda Tate desde la revelación de su verdadera identidad. El recurso de los flashbacks ayuda a completar el ciclo, debido a su mención en Batman begins y a su relación con Bane, que sitúan los acontecimientos de El caballero oscuro en un interludio del verdadero despertar de La liga de las sombras.


Ra’s Al Ghul hace una aparición estelar, jugando inicialmente y de forma hábil con la naturaleza de su inmortalidad. En Batman begins, dicha condición fue adaptada y tratada elegantemente, con la teatralidad de un doble para ocultar su verdadera identidad. Su inmortalidad queda patente de nuevo gracias a su legado, vivo a través de Talia y La liga de las sombras; a su vez, existe el paralelismo del pozo de Lázaro con la cárcel donde es recluido Bruce, precisamente por la necesidad de renacer para emerger de él.


Este fin de trilogía posee las mejores escenas de acción coreografiadas en cuanto a enfrentamientos se refiere; lo que inicialmente parecía suponer una carencia en las dos anteriores entregas, ahora es un elemento que se desenvuelve magistralmente entre Batman y Bane. Las innovaciones destacan por sí mismas, tecnológicamente hablando con Bat y los gadgets, así como proporcionar una visión del murciélago en acción a plena luz del día, o nuevamente con el batpod, acechando en la oscuridad e incluso con reminiscencias a su primera aparición.


La banda sonora está compuesta de nuevo, pero por primera vez dentro de la trilogía, únicamente por Hans Zimmer, quien mantiene el legado demostrando por tercera vez la calidad épica con la que trata sus obras, encajando a la perfección con la trascendencia de la historia y el fondo que se propone. La primera entrega asume importancia y gana relevancia conforme transcurre la película, por ello y dado el círculo que se completa, en puntos cruciales se retoman temas originales de la misma, con leves modificaciones y actualizaciones según su contexto.


Cada personaje es asociado con elegancia a un tema propio por el que ser distinguido y reconocido, como ocurre con los escenarios y la relevancia de las situaciones, haciendo de la presencia del compositor algo indispensable. No obstante sabe jugar perfectamente con su propia ausencia, creando tensión sonora y de la naturaleza de los acontecimientos un elemento totalmente único y enfatizado; se desenvuelve harmónicamente con la imagen, representándola por sí misma de forma independiente y con capacidad narrativa, siendo excelente para la adaptación del cómic.


Christopher Nolan ha alcanzado la cima de su obra maestra: el hecho de que Batman reaparezca, como si de la primera vez se tratase, consigue que la leyenda realmente renazca, desenlazando de forma conclusa y excelente su visión de la historia del personaje. No obstante, se produce un guiño abriendo a una nueva era, y es la muerte de Batman con la herencia de su legado a John Blake, presentado como Robin; dicho personaje es interpretado por Joseph Gordon-Levitt, y una vez es conocida su identidad, la trama y su papel en ella parecen perfeccionarse aún más si cabe. El murciélago es un símbolo, todo y que Bruce siempre será Batman.


Hay muchas formas de inmortalidad.

sábado, 26 de mayo de 2012

Ramones: the family tree


Setlist

Rockaway beach
Teenage lobotomy
Psycho therapy
Do you wanna dance?
I don’t care
Sheena is a punk rocker
Havana affair
Commando
I wanna be your boyfriend
Beat on the brat
53rd & 3rd
Now I wanna sniff some glue
Gimme gimme shock treatment
Rock 'n' roll high school
Oh oh I love her so
She’s the one
Judy is a punk
I believe in miracles
The KKK took my baby away
Pet sematary
Chinese rock
I wanna be sedated
I don't wanna walk around with you
Pinhead
I just want to have something to do
Do you remember rock 'n' roll radio?
I don’t want to grow up
Cretin hop
R.A.M.O.N.E.S.

Encore

Descending angel
When we were angels
Have you ever seen the rain
What a wonderful world
Blitzkrieg bop



Marky Ramone ha vuelto hoy a Barcelona con su banda Blitzkrieg en la sala principal de Apolo, para interpretar en directo temas de los Ramones. En marco de esta nueva gira ha contado con la presencia de Michael Graves, cantante de The misfits, con quien ya ha lanzado dos singles anteriormente: When we were angels en 2009 y If and when en 2011.


La familia de los Ramones ha sufrido alteraciones desde sus inicios, y la composición de sus miembros ha evolucionado durante las generaciones venideras; en la actualidad parece que este espíritu también transgrede a los compañeros de Marky cuando sale de gira, ahondando sus raíces en las nuevas formaciones. En esta ocasión ha sido Sebastián, de los argentinos Expulsados, quien ha cedido el micrófono a Michael.


A pesar de mi última experiencia y dado que son condiciones imposibles de prevenir, he conseguido en la posición de primera fila el equilibrio perfecto para disfrutar del concierto sin ser víctima de las avalanchas. Quizás el principal problema residió en que, teniendo en cuenta que Marky ha llegado a tocar en Razzmatazz, la segunda sala de Apolo se antojó pequeña.


Cabe destacar que al retorno del bis, y teniendo en cuenta la voz del concierto, se ha interpretado un tema en acústico de The misfits por parte de Michael Graves en solitario: Descending angel. Salvo covers puntuales, como Have you ever seen the rain de Creedence clearwater revival y What a wonderful world, el setlist restante se ha compuesto por los Ramones.


Es un concierto de pura nostalgia, pero tampoco hay que extralimitarse y considerar al grupo una banda tributo, al fin y al cabo Marky ha sido el batería que más tiempo ha estado integrando la formación. Nuevamente, este directo se torna una oportunidad única para todos aquellos que por edad, no pudimos disfrutar de esa gran era y revolución que supusieron en todos los sentidos.


Lamentablemente, dadas las circunstancias, actualmente es lo más cerca que se puede estar de un concierto de los Ramones. Al final, se compite contra uno mismo y la mala pasada puede ser jugada por las expectativas, y cuando viene de gira Marky Ramone's Blitzkrieg nadie engaña con lo que se ofrece: escuchar canciones de la banda de Nueva York en directo, con la peculiaridad que uno de los miembros sigue tocando la batería.


Descending angel.